
By Kathy Hunt
Mar 20, 2026
Se ha hablado mucho sobre el valor de la colaboración en el lugar de trabajo y su capacidad para estimular una mayor productividad, eficiencia, creatividad e innovación. En general, los estudios sobre el tema se han centrado en la cooperación entre los departamentos de una empresa o entre dos empresas complementarias. Sin embargo, los mismos resultados suelen ser válidos cuando las organizaciones sin fines de lucro colaboran en proyectos.
Las alianzas entre grupos profesionales son frecuentes. Con el fin de reducir los errores de diagnóstico y mejorar el proceso de diagnóstico y la atención al paciente, la Asociación Médica Estadounidense (AMA) y el National Quality Forum aunaron fuerzas en 2024 con el fin de desarrollar estándares para el registro de datos de síntomas de los pacientes en el entorno clínico. En el pasado, esos datos no se registraban de manera uniforme en las historias clínicas electrónicas, lo que complicaba la capacidad de los médicos para brindar diagnósticos precisos y oportunos. Del mismo modo, en abril de 2025, el Consejo Internacional de Códigos (ICC) y el Centro de Construcción Fuera de Obra (CFOC) anunciaron medidas conjuntas para crear un estándar sobre configuraciones y conexiones para la construcción fuera de obra (CFOC/ICC 1220). Su objetivo es mejorar la calidad, la sostenibilidad, la resiliencia y la asequibilidad en el sector de la construcción.
En el encuentro nacional de la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) celebrado en marzo de 2025 en San Diego, California, los miembros del comité de productos petrolíferos, combustibles líquidos y lubricantes (D02) de ASTM International hablaron en un simposio sobre las formas en que ASTM y la División de Energía y Combustibles (ENFL) de la ACS establecieron una relación de trabajo productiva para crear y actualizar estándares sobre el combustible.
Jean-Francois Borny es un químico de larga trayectoria, miembro ejecutivo de la División de Energía y Combustibles (ENFL) de la ACS y presidente del subcomité D02.P de ASTM sobre productos reciclados. Al ver cómo se podían complementar una sociedad científica y una organización de desarrollo de estándares, propuso la colaboración entre la ACS y ASTM a la Dra. Jinxia Fu, presidenta del programa de la ENFL para 2025 y miembro del Comité de Actividades Divisionales (DAC) de la ACS. Ambos organizaron el simposio para el encuentro de la ACS de marzo de 2025, el cual recibió el apoyo de la ACS mediante subvenciones para proyectos innovadores del DAC.
“ASTM crea la metodología para el sector en el que trabajo y yo la uso todos los días”, dijo Borny, gerente sénior de servicios analíticos de Lummus Technology. “La ACS tiene una gran cantidad de recursos académicos, pero no está bien integrada con la industria. Unimos estas dos entidades porque sin duda su colaboración aborda las necesidades de ambas y puede traerles beneficios”.
Entre los objetivos de este simposio y otros que puedan llevarse a cabo más adelante, le gustaría que la ACS participara en la actualización y redacción de estándares y que ASTM evolucionara dentro de la ACS, sacara provecho del ámbito académico y realizara investigaciones. Como ejemplo, Borny mencionó el aceite de pirólisis de residuos plásticos, un combustible sintético nuevo que carece de algunos de los estándares requeridos para analizarlo. Es útil tener la oportunidad de que los investigadores académicos de la ACS desarrollen la metodología que se convertirá en un estándar de ASTM, dijo. También es útil que ASTM pueda indicar a los miembros de la ACS qué necesita para desarrollar o actualizar estándares.
“Queremos cerrar la brecha entre estas organizaciones, utilizar lo que puede ofrecer el ámbito académico y abordar las necesidades de la industria”, dijo Borny, quien redactó la declaración del simposio sobre la influencia de ASTM en el sector de la energía y los combustibles.
Tanto la ACS como ASTM surgieron en el siglo XIX. El químico y profesor de la Universidad de Columbia Charles F. Chandler fundó la ACS durante un encuentro de químicos estadounidenses celebrado en la ciudad de Nueva York en 1876. Chandler afirmaba que, entre otras cosas, tener una sociedad dedicada a la química estimularía la investigación original, uniría a los científicos y garantizaría una mejor apreciación de la química y sus estudiantes por parte del público.
En el siglo XX, el Congreso de los Estados Unidos otorgó una carta constitutiva a la ACS, lo que le concedió reconocimiento legal y la condición de organización sin fines de lucro. La carta de 1937 también exigía que la ACS “examinara, experimentara e informara sobre cualquier tema de química pura o aplicada relacionado con la defensa nacional”.
En la actualidad, la misión de la ACS es “promover el conocimiento científico, fortalecer una comunidad global y defender la integridad científica”.
Desde sus inicios, la ACS se propuso compartir su trabajo con la población. Su primera publicación, Journal of the American Chemical Society (Revista de la Sociedad Química Estadounidense, JACS), se imprimió en 1879. En la actualidad, la ACS produce más de 90 publicaciones con revisión de pares, incluida la JACS.
La contribución de sus publicaciones ha demostrado ser significativa. En 2021, las métricas de la empresa de analítica Clarivate y el proveedor de herramientas de análisis y bases de datos Scopus revelaron que las publicaciones de la ACS eran las más citadas en el ámbito de la química. Algunos tipos de química por los que se les cita son la analítica, la inorgánica y nuclear, la orgánica, la medicinal y la multidisciplinaria.
La sociedad también organiza seminarios web, encuentros regionales, conferencias, eventos de difusión, podcasts, videos y más. Con más de 230 000 miembros, es una de las sociedades científicas más grandes del mundo. La membresía está abierta para estudiantes de pregrado y posgrado, profesores, personal académico, profesionales del sector y aficionados a la química.
“Todos los químicos sienten que tienen un hogar en la ACS”, dijo Fu, quien forma parte del comité ejecutivo de la ENFL y también es miembro de ASTM.
ASTM se formó 22 años después que la ACS, en 1898, por iniciativa del Dr. Charles Benjamin Dudley, un químico de la Compañía de Ferrocarriles de Pensilvania quien fue presidente de la ACS en 1896 y 1897. Dudley, uno de los primeros promotores de la estandarización, y otros científicos vieron la necesidad de contar con una organización independiente que pudiera ayudar en el debate y la creación de métodos de prueba y otras formas de estandarización.
Como parte de su compromiso con las necesidades de la sociedad a nivel internacional, ASTM “integra estándares consensuados, desarrollados por nuestra membresía internacional de expertos técnicos voluntarios, y servicios innovadores para mejorar vidas”. Los miembros de ASTM consisten en más de 30 000 expertos técnicos y profesionales empresariales de 140 países que trabajan con un proceso abierto y transparente para crear estándares que respalden a las industrias y los gobiernos de todo el mundo. A través de sus más de 140 comités técnicos de desarrollo de estándares, ASTM ha publicado más de 13 000 estándares en ámbitos como el petróleo, los productos de consumo y la energía nuclear, solar y geotérmica. Posee una biblioteca digital que contiene todos los libros técnicos, documentos y artículos académicos que ha publicado.
La colaboración puede beneficiar al campo de las energías renovables en su conjunto.Además, la organización ofrece capacitación sobre estándares presencial, en línea y por pedido, así como productos de capacitación para ámbitos como la energía petrolífera, los plásticos y las tecnologías emergentes. A través de su afiliación con el Instituto de Equipos de Seguridad (SEI), conecta a sus miembros con más de 75 programas de certificación acreditados. Estos programas abarcan especialidades como los laboratorios petroleros y la fabricación aditiva.
ASTM tiene su sede en West Conshohocken, Pensilvania y tiene oficinas en Bélgica, Canadá, China, Perú, Singapur y Washington D. C.
Si bien un buen número de quienes se suman a ASTM son profesionales establecidos, actualmente la organización cuenta con alrededor de 5000 miembros que son estudiantes y ha establecido un próspero programa para profesionales emergentes con el fin de motivar a la próxima generación de expertos para que se conviertan en miembros. En el caso de la ACS, muchos miembros se unen a la asociación cuando son estudiantes.
La Dra. Lauren Huffman, gerenta de servicios técnicos y desarrollo de lubricantes y líquidos especializados de Dow Chemical Company, pertenece tanto a la ACS como a ASTM. Como estudiante de química en la Universidad de Oregón, se sintió atraída por la ACS porque le permitía compartir sus investigaciones en un ámbito profesional, pero no abrumador. “La ACS tiene iniciativas de difusión sólidas para estudiantes y delegaciones estudiantiles que brindan a los estudiantes universitarios que investigan la oportunidad de presentar su trabajo en encuentros regionales. Por eso me uní”, dijo.
Agregó que los programas de difusión para estudiantes de la ACS y su enfoque en las oportunidades profesionales y la educación pueden complementar la amplia experiencia profesional de gran parte de los miembros de ASTM, junto con su gran cantidad de contactos técnicos.
Lisa Houston, miembro de la junta directiva de la ACS y expresidenta de la división, señaló la importancia de exponer no solo a los estudiantes sino también a los profesores al proceso de estandarización.
“El incluir la frase ‘participo en la creación de estándares ASTM’ en tu currículum causa una buena impresión”, dijo. “Puede que no estés creando una nueva molécula, pero podrías trabajar en algo que se vuelva esencial para las empresas y que te aporte valor como estudiante o profesor”.
Aseguró que pertenecer a la ACS y a ASTM le dio la oportunidad de asumir puestos de liderazgo y dirigir grupos de trabajo, lo que la ayudó a avanzar en su carrera. Houston es miembro de los comités D02, D03 (combustibles gaseosos) y D19 (agua) de ASTM y vicepresidenta (retirada) de Petroleum Analyzer Company.
Scott Fenwick, anterior presidente del comité D02, director técnico de Clean Fuels Alliance America y miembro de la junta directiva de ASTM, señaló que otro beneficio de trabajar con ASTM es que se tiene una mayor exposición al sector. “Para muchos participantes, la oportunidad que encuentran aquí es no tener un enfoque tan limitado”, dijo. “Podrían haber estudiantes y personas con experiencia en la comunidad de la química y los combustibles que encuentren otro camino. Puede que descubran un interés en la perspectiva reglamentaria o de marketing del sector de los combustibles y terminen trabajando para un fabricante de motores. Tener conocimientos más amplios les servirá de mucho”.
Huffman mencionó que otra ventaja que ofrece ASTM es la cantidad de contactos profesionales que establecen sus miembros.
“Por un lado, se está en ASTM para hablar sobre los métodos utilizados para establecer especificaciones para diferentes aplicaciones y garantizar que sean precisas, estén actualizadas y se apliquen a distintos tipos de líquidos”, dijo Huffman. “Sin embargo, cuando uno está allí, tiene la oportunidad de conocer a todos los especialistas del sector: clientes, competidores y proveedores. A través de esas relaciones, uno aumenta sus capacidades y habilidades”.
Como se mencionó anteriormente, el simposio de marzo de 2025 contó con la participación de miembros del comité de productos petrolíferos, combustibles líquidos y lubricantes de ASTM. Hubo dos razones por las cuales se seleccionó este comité. Actualmente, hay al menos 10 miembros de la división de energía y combustibles de la ACS que participan activamente en el proceso de desarrollo de estándares de ASTM, dijo Houston. Al aumentar la conciencia de que la colaboración puede beneficiar no solo a los grupos de combustible de cada organización, sino también al campo de la energía renovable en su conjunto, la interrelación entre la ACS y ASTM puede crecer.
Los estándares estadounidenses e internacionales sobre biocombustibles se basan, en gran medida, en la química analítica. En el simposio, Richard Nelson, miembro del D02, habló sobre la necesidad del comité de contar con químicos analíticos, orgánicos y físicos con interés en los biocombustibles y en contribuir para el desarrollo de estándares para dichos combustibles. Él hizo especial hincapié en las contribuciones que pueden hacer los químicos al campo de las energías renovables y dentro de este.
“En la D6751 [la especificación estándar de ASTM sobre el biodiésel B100 como componente de combustibles de destilado medio], la medición de cada una de las propiedades, como el punto de inflamación o la glicerina libre, es fundamental para el uso del combustible en un motor, y requiere un conocimiento químico minucioso”, dijo. “A veces, como ingeniero mecánico y agrícola, no siempre entiendo del todo las propiedades a menos que vuelva a estudiarlas, pero los químicos sí las entienden. La calidad del biodiésel es absolutamente primordial. Es fundamental que los químicos y el personal de la ACS participen en el desarrollo de estándares de biodiésel, como este, los cuales ayudan a garantizar que un combustible sea adecuado para su propósito en un motor”.
Nelson también esperaba que el simposio motivara a los estudiantes y a los profesores para adquirir más conocimientos sobre los combustibles sostenibles y el proceso de desarrollo de estándares. Lo ideal para él era que los estudiantes aprendieran sobre el biodiésel, el diésel renovable y el combustible de aviación sostenible y luego realizaran pasantías durante el verano en una instalación que produce uno de estos combustibles. Los estudiantes aportarían a la ACS su entusiasmo y sus experiencias en el ámbito de la energía renovable, alentando a su vez a la sociedad a usar sus conocimientos especializados para mejorar y desarrollar estos combustibles mediante estándares. Nelson es el presidente de Enersol Resources y subcontratista de Clean Fuels Alliance America.
Al aprovechar sus puntos fuertes en el ámbito académico, la industria y el desarrollo de estándares, la ENFL de la ACS y el comité de productos petrolíferos, combustibles líquidos y lubricantes (D02) de ASTM pueden agilizar y optimizar el desarrollo y la promoción de estándares de consenso voluntario. También pueden promover el conocimiento, la aceptación y el avance de los combustibles renovables incorporando a más especialistas del ámbito académico en el desarrollo de los estándares y más experiencia y conocimientos industriales en la sociedad química. Además, esta asociación podría servir de modelo para otras organizaciones de desarrollo de estándares y para otros comités de la ASTM. Los participantes en el simposio de la ACS y ASTM prevén que esta colaboración tenga importantes beneficios para ambas organizaciones.
March / April 2026