noviembre/diciembre 2016
    Seccione

    Tomar en serio la diversión

    El estándar de seguridad de juguetes de ASTM, F963, acaba de ser revisado para abordar mejor los riesgos potenciales como proyectiles, juguetes que se expanden, y baterías lo suficientemente pequeñas para tragarlas.

    CopyAquellos de nosotros de cierta edad recordamos con cariño los juguetes simples de nuestra juventud. Aros de hula-hula. Matatena. Plastilina. Todo lo que necesitábamos era un par de amigos y un lugar para jugar, y teníamos todo listo. ¿El único peligro potencial? Su tonto primo Jerry tratando de tragar una canica "para ver que sucedería".

    Naturalmente, los tiempos han cambiado. Los juguetes se han vuelto mucho más complejos, con microprocesadores, baterías, imanes y muchas piezas diminutas. A medida que los juguetes evolucionaron, también lo hicieron los estándares y regulaciones diseñadas para garantizar que estos juguetes sean seguros.

    Una de las acciones clave del gobierno de los EE. UU. adoptadas para resolver el problema de la seguridad de los juguetes fue la aprobación en 2008 de la Ley de Mejora de la seguridad de productos de consumo, una de las leyes de productos de consumo más reconocidas del mundo. Aunque esta legislación abordó aspectos de seguridad relacionados con una amplia gama de artículos, se concentró mucho en los productos para niños, definidos como "productos de consumo diseñados o destinados principalmente para niños de 12 años de edad o menos". Uno de los requisitos de mayor alcance de la Ley de Mejora de la seguridad de productos de consumo (CPSIA) es que los productos para niños se prueben para determinar su cumplimiento por parte de un laboratorio acreditado por la CPSC, a menos que sea sujeto de una excepción. (CPSC es la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de los EE. UU., la agencia federal que supervisa la seguridad de más de 15.000 tipos de productos de consumo).

    La especificación de seguridad del consumidor de ASTM para la seguridad de juguetes (F963) es el eje de los esfuerzos de los Estados Unidos para asegurar que los juguetes cumplan con esta y otras disposiciones de la CPSIA. Se menciona específicamente en la legislación como la regla de seguridad de productos de consumo obligatoria para todos los juguetes vendidos en los Estados Unidos. (También consulte la hoja informativa.)

    Como parte del proceso permanente y continuo de mantener la validez de este estándar fundamental en un mercado de juguetes en constante evolución, ASTM ha publicado recientemente una nueva actualización: F963-16. "La edición 2016 del estándar incorpora la más reciente 'inteligencia' en seguridad de los productos para niños, para mantenerse al ritmo de la innovación de productos y de la curiosidad de los niños siempre en evolución", dijo Joan Lawrence, vicepresidente senior de estándares y asuntos regulatorios de la Asociación de la Industria de Juguetes.

    Antes de observar las actualizaciones, retrocedamos y revisemos la forma en que la seguridad de los juguetes ha evolucionado a lo largo de los años.

    La búsqueda permanente de juguetes más seguros

    Mantener a los niños seguros contra cualquier daño causado por los juguetes fue una preocupación mucho antes de que la CPSIA se convirtiera en ley. De hecho, el estándar F963 celebra este año su 30º aniversario, ya que se desarrolló mucho antes de la CPSIA. Por otro lado, los esfuerzos para garantizar la seguridad de los juguetes son todavía más antiguos en la historia.

    Lawrence señala que la TIA (Asociación de la Industria de Juguetes) y sus socios de la industria se han concentrado en la seguridad de los juguetes desde la década de 1930. Ellos encabezaron el desarrollo del primer estándar integral de seguridad de juguetes del mundo, que se dio a conocer en 1976.

    El comité de ASTM International sobre Productos de consumo (F15) usó este estándar como base para F963, presentado en 1986. Desde entonces, la estructura de revisión flexible de ASTM, el proceso de consenso abierto y las herramientas de comunicación en línea han ayudado a personas de todo el mundo a trabajar juntas en las actualizaciones periódicas del estándar. Esta amplia gama de partes interesadas incluye lo que Len Morrissey (miembro del personal de ASTM que respalda el F15) llama la "santa trinidad" de fabricantes, reguladores y grupos de consumidores.

    "Dada la naturaleza del negocio de los juguetes, con nuevos productos que se inventan todo el tiempo, y porque estamos enfocados en la seguridad de los niños, el estándar de seguridad de juguetes F963 de ASTM está sujeto a un proceso de revisión constante", dice Lawrence, de la TIA, quien se ha desempeñado como presidente del subcomité F15 sobre seguridad de los juguetes (F15.22) desde el año 2001. "La revisión de 2016 es la culminación de dicha revisión en los últimos años. Continuamente buscamos identificar posibles problemas de seguridad que puedan surgir, nuevas características del producto o nuevas formas en que se usan los juguetes que pueden suponer un riesgo para los niños, así como las partes existentes del estándar que necesiten una aclaración o alineación."

    Morrissey se hace eco de su comentario con respecto a la parte del comportamiento de la ecuación de seguridad: "comprender el comportamiento de niños de diferentes edades, y cómo los juguetes se comercializan a estos diversos grupos de edad, es fundamental", señala. "El comité se concentra más en la forma en que funcionan los juguetes, y no sólo en su diseño. Examinamos los datos de incidentes, los tipos de lesiones que sufren los niños, y los mecanismos por los que se producen.”

    Este énfasis en la identificación de los riesgos potenciales derivados de la forma en que los juguetes se usan realmente es una de las fortalezas principales de F963. "Cuando se identifica un peligro de seguridad, siempre que sea apropiado, el estándar se escribe en una forma que mitigue el riesgo asociado con el peligro y con el probable patrón de uso/juego, sin importar el tipo de juguete, ahora o en el futuro", dice Lawrence. "Como tal, incluso con una mayor innovación de productos, F963 proporciona algunas protecciones conocidas que se aplican siempre, incluso a productos que nunca se imaginaron cuando se escribieron los requisitos."

    Nuevo juguete, problemas inesperados

    Las bolas de gel expansibles que aumentan muchísimo de tamaño cuando se sumergen en un líquido son un buen ejemplo del tipo de productos que pueden llamar la atención del Subcomité F15.22 a través de una revisión cuidadosa y permanente de los informes de incidentes. Los juguetes y artículos que no son juguetes (como los suministros para floristas destinados a mantener hidratadas las plantas) fabricados con materiales expansibles podrían crear un problema de seguridad en caso de ingestión.

    Estos artículos pueden ser muy pequeños en su estado no expandido, con un tamaño de 3 a 10 milímetros aproximadamente. Pero después de sumergirlos en agua durante varias horas, algunos de estos productos pueden crecer hasta aproximadamente el tamaño de una pelota de racquetball. Cualquiera que ingiera un producto no expandido podría desarrollar problemas en el tracto digestivo cuando el objeto absorba líquido y se expanda.

    Para complicar más el asunto, está el hecho de que estos juguetes y artículos que no son juguetes a veces pueden parecerle a un niño un sabroso manjar, en su estado no expandido.

    A medida que comenzó a salir a la superficie más evidencia acerca del potencial de peligro de este tipo de materiales en sus diversas aplicaciones, los miembros del Subcomité F15.22 comenzaron a analizar maneras de abordar el problema de los juguetes para niños. Según Lawrence, "Finalmente desarrollamos nuevos requisitos para los materiales de juguetes que podrían expandirse en caso de ingestión. Las pruebas están diseñadas para limitar la cantidad que estos materiales pueden expandirse con el tiempo, simular lo que podría suceder si se ingieren, y restringir el uso de dichos materiales que no serían apropiados en juguetes para niños.”

    Baterías, proyectiles y metales pesados — Los juguetes que absorben agua son sólo una de varias categorías de productos afectados por el estándar recientemente revisado. He aquí una muestra de algunos otros cambios importantes que se están realizando.

    Seguridad de baterías — Un requisito de mecanismos de bloqueo del compartimiento de baterías, que hagan las baterías pequeñas inaccesibles para los niños, ha sido parte de F963 durante años. En la revisión de 2016 se han agregado requisitos de etiquetado para alertar a padres y cuidadores de la presencia de baterías pequeñas y el riesgo particular que plantea la colocación en la boca o la ingestión de ciertas baterías tipo botón. Además, los problemas con las baterías de iones de litio (sobrecalentamiento, por ejemplo) en teléfonos celulares y computadoras llevaron al subcomité a agregar requisitos de limitación de temperatura y de corriente para evitar este tipo de problemas en juguetes que pueden usar tecnología de iones de litio.

    Juguetes con proyectiles — Como ocurrió con los productos absorbentes de agua, los datos de informes de incidentes condujeron a una modificación en esta parte del estándar F963. Los datos mostraron que la mayoría de lesiones relacionadas con ventosas (con frecuencia, una parte de los juguetes relacionados con proyectiles) se produjeron cuando los niños estaban masticando la parte del eje de un dardo con ventosa. Los datos también mostraron que en la mayoría de casos los dardos realmente cumplían el estándar vigente en ese momento, que los proyectiles no fueran más pequeños que el cilindro de prueba de piezas pequeñas ampliamente aceptado, una herramienta clave para evaluar los peligros de asfixia de los juguetes según F963. La revisión del estándar agrega un requisito adicional de 57 mm de longitud para alinearse con el estándar europeo y para reducir aún más la posibilidad de lesiones.

    Seguridad microbiológica — Dirigido específicamente a los cosméticos y materiales similares como líquidos, pastas y geles destinados a juegos de vestir (o para uso en o sobre un juguete o una muñeca), los cambios actualizan los requisitos existentes y los métodos de prueba diseñados para medir la limpieza de estos productos y reducir la probabilidad de degradación o contaminación. Los estándares revisados también permiten el uso de las pautas de microbiología del Consejo de productos de cuidado personal, que son ampliamente usadas para probar cosméticos de adultos.

    Elementos pesados en los materiales del sustrato de juguetes — El plomo y otros siete metales pesados (antimonio, arsénico, bario, cadmio, cromo, mercurio y selenio) han sido restringidos en los revestimientos superficiales de juguetes durante muchos años. También han sido restringidos en los materiales de sustratos de juguetes desde 2008 (para el plomo) y 2011 (para los demás). Como resultado, los elementos pesados no se encuentran comúnmente en los juguetes y no se agregan intencionalmente a ellos; sin embargo, como estos elementos se producen de forma natural en el ambiente, los estándares son importantes para asegurar que los juguetes no estén contaminados inadvertidamente. Los cambios en la última versión del estándar buscan mejorar la claridad de la sección del sustrato del estándar y permiten un procedimiento de prueba alternativo, pero no cambian los requisitos.

    Otras modificaciones reflejadas en F963-16 incluyen nuevas reglas para juguetes de montar -un requisito de impacto en el borde de la acera, aclaración de los requisitos de sobrecarga y estabilidad, y una exención de la longitud de la correa para arneses del asiento- y aclaraciones a otros requisitos técnicos para una interpretación más coherente y comprensión entre las partes interesadas.

    Refinamientos, no revisiones generales

    A veces, cuando se actualiza un estándar ASTM, refleja un nuevo desarrollo importante en el desempeño del producto, en la ciencia de los materiales o en la tecnología de pruebas. Sin embargo, la mayoría de las revisiones a F963 se enfocan en refinamientos sutiles a los requisitos existentes, que ayudan a aclarar y mejorar la comprensión, dice Lawrence. "Esto sirve como evidencia del compromiso y de la experiencia y conocimientos del subcomité, así como la permanente pertinencia y eficacia de este bien considerado estándar", agrega.

    De acuerdo con la CPSIA, los cambios realizados en el estándar F963 son revisados por la CPSC a su publicación. La CPSC tiene 90 días para revisar los cambios y decidir si no mejoran la seguridad, en cuyo caso no son aprobados por la agencia para su incorporación como regla obligatoria. De otro modo, el estándar revisado se convierte en obligatorio 180 días después de su publicación. Al escribir estas líneas, el estándar es objeto de revisión por parte de la CPSC.

    Jack Maxwell es un escritor independiente que vive en Westmont, Nueva Jersey.