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Mayo/Junio 2010
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Los edificios son importantes

Los edificios juegan un papel importante en cualquier discusión sobre sustentabilidad

Parte 1 de 2

Esperamos mucho de los edificios y con frecuencia no los valoramos, particularmente cuando se trata del papel que los edificios juegan en el consumo global de energía. Una vivienda típica o un edificio comercial puede consumir energía por más de 100 años, de modo que las decisiones sobre sustentabilidad que tomemos ahora tendrán un impacto que durará por generaciones.

Los edificios son importantes. Diariamente trabajamos, vivimos, comemos, dormimos y jugamos en edificios. Esperamos que se calienten, enfríen e iluminen apropiadamente. Esperamos que soporten las fuerzas típicas del sol, el viento, la lluvia y la nieve. Incluso esperamos que nos protejan de sucesos no tan comunes con los que la naturalea nos ataca — tales como tornados, huracanes, ventiscas y terremotos. Pero con frecuencia no los valoramos, especialmente cuando se trata de la energía que usan y del papel que juegan en nuestro consumo global de energía.

Este artículo proporciona algunos antecedentes sobre el papel clave que juegan los edificios en cualquier discusión sobre sustentabilidad. Un artículo subsecuente tratará sobre el papel que juegan las normas en ayudar a cumplir con los objetivos de la sustentabilidad.

Los edificios consumen más energía que cualquier otro sector de la economía de los EE.UU.1 Desde la construcción inicial hasta las operaciones diarias, el mantenimiento y la reparación y el consumo de energía de la mayoría de los edificios tendrán un gran impacto en el planeta durante décadas.

Aunque los diferentes códigos que rigen la construcción de edificios continúa mejorando, sólo construimos el 1% de edificios nuevos cada año. La mayor parte del consumo de energía proviene del otro 99% — nuestros edificios existentes — y la vivienda o edificio comercial típicos consumen energía por más de 100 años. Así que las decisiones que tomemos al principio, así como las mejoras que hagamos con el tiempo tendrán un impacto que durará por generaciones.

Fuente: EIA 2007

Uso de la energía

Aún cuando hayamos manejado bien nuestro consumo de petróleo y gas para calentamiento durante las últimas décadas, tenemos una demanda de electricidad siempre creciente. Ya sea para iluminación, enfriamiento, equipo de oficina o los más modernos aparatos electrodomésticos, la demanda de electricidad no da señas de abatirse, así que planificamos estrategias para la generación de energía con el fin de atender la creciente demanda de electricidad de los edificios. A pesar de que la electricidad proviene de diferentes fuentes, casi las tres cuartas partes de la producción eléctrica total proviene de recursos no renovables (combustibles fósiles, tales como carbón, gas y petróleo), haciendo más desafiante nuestra meta de sustentabilidad, especialmente para las generaciones futuras que seguirán usando estos mismos edificios.

El problema, sin embargo, no sólo radica en producir más electricidad — sino también en la oportunidad. A lo largo de la costa este, desde Miami hasta Maine, encendemos nuestros hogares y oficinas, por así decirlo aproximadamente a la misma hora diariamente, desafiando a las compañías de servicios a tener la energía disponible cuando la necesitemos. Como resultado de esto, tenemos que planificar los servicios para cubrir las necesidades de la carga pico en una tarde calurosa de agosto.

No sólo necesitamos y demandamos más energía, sino que además la queremos básicamente al mismo tiempo. Esta situación tiene un impacto enorme en la planificación de la energía, así como en la seguridad nacional y económica.

El papel que juegan los códigos y las normas

Pero tenemos códigos y normas diseñados específicamente para atender estas inquietudes, ¿cierto? Además, la industria de la construcción continúa innovando y trayendo al mercado bienes más eficientes energéticamente, durables y sustentables, ¿cierto?

De hecho, la transformación del mercado en la industria de la construcción lleva tiempo — algunas veces desde el "empuje" de la legislación, nuevos códigos y reglamentos, o desde el "jalón" de las fuerzas del mercado, tales como educación de los consumidores, incentivos fiscales, programas de servicios y otros incentivos para movernos del status quo. Como un recordatorio, la mayor parte del aislamiento en los techos de nuestros hogares que hemos agregado durante las tres últimas décadas han sido el resultado de un programa de incentivos estatal, federal o de la compañía eléctrica ayudándonos a escapar de la cómoda inanición del "negocio como siempre".

La historia nos ha mostrado que los más grandes cambios de nuestros códigos de edificación normalmente han sido respuestas necesarias a los desastres.

Una breve historia de los códigos de construcción

El gran incendio de Londres en 1666 llevó a la promulgación de la Ley de Construcciones de Londres, estableciendo algunos de las primeras normas y códigos de seguridad.

De forma similar, en los Estados Unidos, los códigos de construcción a menudo surgieron como una respuesta a los desastres. El incendio de Chicago de 1871 llevó a la quiebra a la industria aseguradora en ese momento y dio como resultado que esa industria ayudara a establecer normas de seguridad y contra incendio que constituyeron un código. El terremoto de San Francisco de 1900 y los incendios subsecuentes que dieron como resultado el reforzamiento de los edificios y la creación de normas adicionales de seguridad contra incendio desde las cuales se originaron nuestros códigos estructurales y contra incendio actuales.

La crisis energética de los años 70, un desastre en si misma, trajo como resultado reglamentaciones, códigos y normas que ayudan a conservar los combustibles fósiles, desde clasificaciones de millas por galón en los automóviles hasta etiquetas de guía de energía en los electrodomésticos y aún hasta el primer código nacional de nergía para edificios en 1975, del la Sociedad Americana de Ingenieros en Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE).

El huracán Andrew en 1992 dio como resultado nuevos códigos y normas que rigen el levantamiento de techos por el viento y protección contra despojos llevados por el viento.

Más recientemente, las terribles pérdidas y costosos daños ocasionados por el huracán Katrina en 2005, llevó a la primera adopción de códigos de construcción aplicables a todo lo largo y ancho de los estados de Louisiana y Mississippi.

Códigos, normas y la meta de la sustentabilidad

La meta de la sustentabilidad crea un nuevo paradigma al pensar acerca de los edificios. (Aprenda más sobre las lecciones de sustenibilidad de la apicultura: "La sustentabilidad, las normas y las abejas.") "Edificio ecológico" es un término inherentemente proactivo en su pensamiento. Sin esperar a los desastres, las organizaciones de códigos y normas (ASTM International entre ellas) están buscando activamente maneras de diseñar, construir operar y administrar los edificios de una forma en que se alcancen las principales metas de la sustentabilidad. Desde una eficiencia energética mejorada dramáticamente, hasta el uso del agua, la protección del suelo y materiales que requieren bajo mantenimiento, el término "ecológico" está transformando rápidamente las agendas de los códigos y normas en todo el mundo.

Pero, ¿qué es ecológico? ¿Qué tan eficiente energéticamente debe ser un edificio? ¿Cómo lo medimos? ¿Cómo elaboramos códigos que puedan garantizar el logro de nuestros objetivos de diseño ecológico? ¿Qué materiales debemos usar? ¿Cómo determinamos qué tan ecológicos son?

Estas son sólo algunas de las preguntas que impulsan un esfuerzo sin precedentes en ASTM International para crear nuevas normas (así como para desempolvar y revisar las normas actuales) que se centran directamente en estos objetivos ecológicos que surgen.

El International Green Construction Code (Código Internacional de Construcciones Ecológicas)

Uno de tales códigos nuevos es el Código Internacional de Construcciones Ecológicas, propuesto por el Consejo Internacional de Códigos. Una iniciativa lanzada en junio de 2009 por el ICC y los patrocinadores colaboradores originales, ASTM International y el Instituto Americano de Arquitectos, el IGCC tiene como meta proporcionar un marco normativo para edificios comerciales ecológicos. Busca enfocarse en la amplia gama de problemas de sustentabilidad (eficiencia energética, calidad ambiental interior, uso del agua, reducción de emisiones de carbón, operación y mantenimiento de los edificios y administración del agua, por mencionar unos cuantos) por medio de la definición de un conjunto mínimo de códigos. Escrito en lenguaje normativo (obligatorio), el IGCC utiliza normas de de todas las áreas de la industria de la construcción para ayudar a establecer disposiciones alcanzables y que pueden hacerse cumplir para edificios que tienen como objetivo la sustentabilidad.

Actualmente publicado para revisión pública hasta el 14 de mayo, los comentarios sobre este nuevo código ecológico se presentarán en audiencias que se llevarán a cabo en el ICC en agosto de este año. La audiencia de acción final sobre el IGCC está programada para 2011.

Las construcciones ecológicas y las normas ASTM

Además, ASTM International ha emprendido varias iniciativas para atender esta demanda que surge de productos para construcciones ecológicas y edificios más ecológicos. Muchas de estas actividades se están realizando en el Comité E60 sobre sustentabilidad y su subcomité E60.01 sobre edificios y construcción. Dentro de estos grupos, la industria, el gobierno, los profesionales en códigos y sustentabilidad están trabajando para desarrollar y conformar rápidamente un portafolio de normas ASTM para utilizarse en esta importante área. Desde las normas para ayudar a los consumidores a entender lo que significa el término ecológico para las cualidades y clasificación de los productos que definen lo ecológico, hasta los atributos mínimos de un edificio ecológico, AST International está a la cabeza de esta poderosa tendencia del mercado.

El comité está plenamente consciente de que para que estos objetivos de sustentabilidad puedan alcanzarse verdaderamente, los nuevos códigos y normas deben enfocarse también a la manera en que trataremos a la enorme cantidad de edificios existentes. Por ejemplo, en los Estados Unidos existen más de 120 millones de estructuras residenciales y más de la mitad de ellas todavía tienen ventanas con vidrio sencillo o doble que ni siquiera cumplirían con el código mínimo de energía actual. La mayoría de estas construcciones están aisladas deficientemente, con cubiertas y ductería con fugas — todos problemas energéticos para los cuales tenemos una amplia gama de tecnologías comprobadas para atenderlos.

Sustentabilidad a corto plazo

Todos nos veremos afectados en cierta medida por lo bien que logremos estos objetivos de sustentabilidad. Desde los propietarios hasta los legisladores; desde arquitectos hasta comerciantes; desde fabricantes de productos hasta planificadores de servicios — todos tienen una porción en estas metas. Algunas de estas tendencias ya están en marcha:

  • Nuestros códigos energéticos modelo están listos para un reacondicionamiento mayor, con objetivos de ahorro de energía para que las nuevas construcciones reduzcan potencialmente sus facturas de energía a la mitad.
  • Los legisladores en los congresos locales y en Washington, D.C., están elaborando nuevas políticas que alientan y promueven construcciones más sustentables; desde políticas fiscales hasta financiamiento; desde códigos federales hasta el etiquetado de productos y la protección al consumidor.
  • Se les está recordando a las compañías de servicios públicos que los edificios definan el crecimiento de la carga y las necesidades de las plantas de generación eléctrica. Muchas compañías de servicios públcios están empezando a darse cuenta de que los edificios son básicamente millones de pequeñas plantas generadoras que nunca hemos encendido — con un gran exceso de capacidad de energía disponible mediante las medidas más elementales de conservación de la energía. El logro de cualquier objetivo de sustentabilidad requerirá necesariamente de examinar la forma en que recompensamos y regulamos nuestros servicios.
  • Los propietarios que han invertido en eficiencia han encontrado que sus casas están altamente valuadas en el momento de revender. Otros están viendo que los compradores potenciales están más informados y están haciendo preguntas difíciles acerca de las cuentas mensuales de energía.
  • Los desarrolladores comerciales ya están viendo la ecología como un aspecto clave en la valuación de las rentas con más y más empresas que buscan espacios más ecológicos para sus negocios y sus trabajadores.

Desde la planificación de nuevas escuelas hasta la planificación de los edificios de oficinas de la posguerra, los códigos y las normas que atienden nuestras metas de sustentabilidad serán una fuerza de transformación del mercado en el futuro inmediato.

En la edición de julio/agosto de SN vendrá: "Sustentabilidad: Construir sobre los cimientos de las normas”¿Alguna vez se ha puesto a pensar cuántos comités de ASTM International tienen normas que afectan directa o indirectamente a los edificios donde vivimos y trabajamos? En la próxima edición aclararemos más la profundidad y amplitud de las normas ASTM que influyen en la industria de la construcción. Hablaremos sobre estas normas en el contexto de las tendencias y objetivos de la sustentabilidad y también trataremos de determinar las áreas clave donde se necesita una acción adicional de las normas para apoyar las construcciones verdaderamente sustentables.

Referencia
1. U.S. Department of Energy, Energy Information Administration 2009.

 

Christopher Mathis es miembro activo de la ASTM desde 1985 y viene trabajando en el Comité C16 sobre aislamiento térmico, E06 sobre comportamiento de edificios y E60 sobre sustentabilidad. Aprende muchas de sus normas y lecciones sobre sustentabilidad en su "otro" trabajo de la ciencia de la construcción como apicultor.