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Julio/Agosto 2010
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La limpieza

Normas para la limpieza del derrame de petróleo y la evaluación de la toxicidad

Una reflexión sobre las normas de  ASTM International en el contexto del derrame en el Golfo de México.

Es triste e inevitable que a menudo tenga que ocurrir una catástrofe para poner de relieve un problema crónico. El derrame de petróleo de la torre Deepwater Horizon en el Golfo de México no es el mayor de la historia. Ese récord lo siguen teniendo los 36.000 millones de galones1 (136.080 millones de litros) que fuerzas iraquíes en retirada destaparon cuando se iban de Kuwait en 1991. Pero los derrames de petróleo distan mucho de ser poco frecuentes.

“En realidad, habitualmente hay derrames de petróleo de unos 1000 galones (3780 litros) en todo el mundo”, dice Merv Fingas, consultor independiente de Alberta, Canadá, miembro veterano del Comité F20 de la ASTM International sobre sustancias peligrosas y respuesta ante derrames de petróleo y autor de un indudable recurso sobre la respuesta ante derrames de petróleo, The Basics of Oil Spill Cleanup (Los principios básicos de la limpieza de los derrames de petróleo). “En Canadá, hay entre ocho y nueve derrames por día y esa cifra se multiplica aproximadamente por diez en los EE. UU.”.

El derrame de la torre Deepwater es particularmente desconcertante debido a su ubicación en el Golfo de México (tanto a una gran profundidad como a una gran distancia de la costa estadounidense) y a su origen (un derrame continuo, más que uno de un solo punto más fácil de controlar y contener, como un tanque con fugas o un oleoducto roto).

“Si no se lo puede detener, reducir o controlar [al derrame de la torre Deepwater Horizon], hará acto de presencia ante nosotros durante mucho tiempo”, dice Alvin “Mike” Crickard, especialista en gestión logística de la Guardia Costera de los EE. UU., con sede en Elizabeth City, Carolina del Norte, y vocal del Comité F20 de la ASTM.

El rol de las normas

Las potencialmente duraderas consecuencias económicas y medioambientales de este derrame en el Golfo demuestran la importancia crucial de las normas desarrolladas en los últimos 35 años por el Comité F20 de ASTM International. Según Peter Lane, presidente de Applied Fabric Technologies, con sede en Orchard Park, Nueva York, y del comité, casi la mitad de las 56 normas supervisadas por este comité entrarán en juego tarde o temprano, en forma directa o indirecta, a medida que evoluciona el derrame de la torre Deepwater Horizon.

Desde 1975, los productores, entes normativos, proveedores y fabricantes de equipos del sector petrolero que han redactado las normas para el Comité F20 no necesariamente previeron la agitación política, los desafíos técnicos extremos o las fallas humanas que han caracterizado a los derrames de petróleo más recientes. Pero sus normas han aumentado y cubren casi todos los aspectos de respuesta desde el control, la eliminación y el tratamiento hasta la quema in situ, control y seguimiento, medidas costeras y biorremediación.

Las barreras flotantes y los succionadores

Entre las normas más importantes desarrolladas por el Comité F20, están las relacionadas con las barreras flotantes, esos dispositivos largos parecidos a una salchicha que acorralan la marea negra durante las primeras etapas de un derrame. Las norma de la ASTM International F962, Especificación para la conexión de barreras flotantes de respuesta ante derrames de petróleo: el conector en z, y F2438, Especificación para la conexión de barreras flotantes de respuesta ante derrames de petróleo: el conector de corredera, garantizan la conexión de las barreras flotantes conformes a estas normas, como el acoplamiento perfecto de los enchufes y tomacorrientes normalizados.

Fingas, quien preside subcomités del Comité F20 sobre quema in situ y lectura y detección remotas, dice, “Ha llevado 20 años alinear a los fabricantes para que produjeran barreras flotantes mejores y más resistentes que cumplieran con una norma de la industria y que se acoplaran sin importar el tamaño y la forma que tuviesen”. En el caso del derrame del Golfo, la colocación de kilómetros de barreras flotantes por parte de los tripulantes de los barcos pesqueros, “a lo mejor ha sido una de las medidas de control más eficaces, ya que contuvieron el petróleo en las primeras fases del derrame y evitaron que llegue a la costa”, dice.

A la par de las barreras flotantes trabajan los succionadores, esos equipos que parecen de otro mundo que usan aspiradoras, discos, cepillos y otros dispositivos para eliminar el petróleo de la superficie del agua. El Comité F20 ha desarrollado varias normas relacionadas con la selección y evaluación de equipos, pero una norma más reciente, la F2709, Método de prueba para determinar la proporción de aprovechamiento indicada en la placa de identificación de los sistemas de succionadores, responsabiliza a los fabricantes de informar con exactitud la capacidad de sus succionadores. La norma especifica la capacidad de los succionadores que se necesita realmente para limpiar ciertos tipos de derrames de petróleo.

“Los medios mecánicos para luchar contra un derrame de petróleo —barreras flotantes, succionadores e centros de almacenamiento provisorio— pueden resultar eficaces, si hay buen tiempo y siempre que funcionen en forma continua”, explica Crickard.

La quema in situ

El derrame de la torre Deepwater Horizon ha demandado de todos modos otras medidas durante la respuesta inicial . La quema in situ implica acorralar zonas concentradas de petróleo dentro de los límites de barreras flotantes ignífugas, transportar el petróleo recogido lejos de las operaciones de limpieza e incendiarlo. En las primeras fases, la Guardia Costera de los EE. UU. hizo una serie de quemas in situ pequeñas y lograron despejar algo de petróleo de la superficie del mar.

“Antes, había muchos mitos sobre lo que podía lograrse con la quema in situ” dice Fingas. La ASTM F2152, Guía para la quema in situ de petróleo derramado: las barreras flotantes ignífugas, “fue una norma trascendental de la ASTM, en la que en realidad la norma fue desarrollada junto con la creación y evaluación de una barrera flotante ignífuga mejorada”. La Guardia Costera de los EE. UU., el Servicio de Manejo de Minerales de los EE. UU. (MMS, del inglés Minerals Management Service) y Environment Canada (Medio Ambiente de Canadá), entre otras agrupaciones, trabajaron juntos en la creación de una serie de estanques de prueba en Mobile, Alaska, para desarrollar un producto superior y normas de la ASTM International. El Comité F20 también tuvo a su cargo el desarrollo de la norma F1788, Guía para la quema in situ de derrames de petróleo en el agua: factores medioambientales y operativos. La norma F1788 está destinada a ayudar a quienes toman decisiones y a las brigadas de emergencia que actúan ante derrames de petróleo en la planificación para contingencias, la respuesta ante derrames de petróleo y la capacitación.

Los agentes dispersantes

Los agentes dispersantes son otra medida de control de superficies; son detergentes de gran potencia, que por lo general se rocían sobre las manchas de petróleo desde aviones. Los agentes dispersantes descomponen las manchas y las convierten en gotitas que son luego arrastradas a la columna de agua y convertidas en forma casi instantánea en una nube con más volumen que la mancha inicial. La nube finalmente desaparece ya que es recogida por las corrientes y dispersada en la inmensidad del océano. Con el tiempo, la luz solar y los microorganismos biodegradan el petróleo. Sin embargo, para que los agentes dispersantes sean eficaces, se deben dar las condiciones necesarias —petróleo fresco y espeso y el mar un poco agitado para mezclar el petróleo y el agua.

“En la mayoría de los casos, el petróleo puede ser dispersado al principio”, explica Steve Potter, vicepresidente de SL Ross Environmental Research Ltd., con sede en Ontario, Canadá. “Mientras más se altera a la intemperie y más viscoso se pone, más difícil les resulta a los agentes dispersantes actuar con eficacia. ”

Según Lane, el derrame de la torre Deepwater Horizon activó uno de los “primeros usos de gran escala de agentes dispersantes”, sin dudas, uno de los primeros en los EE. UU.

“La ASTM ha tenido una influencia secundaria en el desarrollo de agentes dispersantes ya que hemos ayudado a eliminar los conceptos erróneos y ayudamos a crear sistemas de distribución”, dice Fingas. Por ejemplo, entre las normas que se ocupan de los agentes dispersantes está la ASTM F1413, Guía para equipos de aplicación de agentes dispersantes en derrames de petróleo: sistemas de barreras flotantes y boquillas.

El control y el seguimiento

Con la mancha de petróleo de la torre Deepwater Horizon que mide en un punto más de 80 millas [128, 7 km] de ancho y más de 140 millas [225,3 km] de largo,2 el control y el seguimiento han tenido una importancia especialmente crucial porque lo que a veces parece ser una mancha puede llegar a no serlo.

“Uno tiene la sombra de las nubes, los elementos del fondo y materiales orgánicos que pueden mimetizarse y adquirir el aspecto de petróleo”, dice Lane mientras explica los desafíos que plantea el armado de informes acerca del seguimiento de los derrames. Además, agrega Potter, “Es crucial que las partes involucradas hablen el mismo idioma durante incidentes de gran envergadura”.

Ahí es donde entra en juego la norma ASTM F1779, Método para hacer informes de las observaciones visuales del petróleo en el agua. “He intercambiado correos electrónicos con amigos que están trabajando en el derrame y ésa es una norma que sin dudas están usando”, dice Fingas.

Las medidas costeras y la biorremediación

Cuando los derrames de petróleo se expanden, se ponen en marcha medidas de respuesta de segunda fase. Cuando las concentraciones son mayores, el petróleo puede tener un efecto asfixiante tóxico. Según la situación, a veces resulta eficaz reducir la concentración aplicando nutrientes o fertilizantes. Sin embargo, si los animales ingieren petróleo mientras se trata de limpiarles el pelaje o las plumas, esto equivale a la pena de muerte.

Cuando el petróleo llega a tierra, dice Crickard, “Las operaciones de limpieza requieren mucha mano de obra, principalmente obreros con palas y baldes que recojan y tiren la “mousse” aceitosa (petróleo emulsificado con agua marrón) en bolsas de basura”.

La norma ASTM F2464, Guía para limpiar diversas costas y hábitats contaminados por petróleo derramado, ofrece técnicas para encarar y documentar las actividades de limpieza costera de manera sistemática y uniforme.

“Las zonas que enfrentan el mayor riesgo a corto plazo del derrame de la torre Deepwater Horizon son los pantanos y el delta”, dice Potter. “Si una zona está levemente contaminada por petróleo derramado, a veces la decisión correcta es no limpiarla porque será peor el remedio que la enfermedad. Si la zona está muy contaminada por petróleo, se la debería limpiar con chorros de agua y al petróleo se lo debería recoger con succionadores”. En algunos caso, dice, la mejor opción es la quema, una técnica de la que se ocupa la norma F2823 de la ASTM, Guía para la quema in situ de derrames de petróleo en pantanos. “Podría parecer una opción repugnante, pero los pantanos se recuperarán de eso”, dice Potter.

Además, hay varias normas del Comité F20 relacionadas con la biorremediación que se basan en microbios oléfagos. Según Fingas, en este preciso momento esas normas son “muy básicas”. “Ofrecen términos y conceptos, pero poco protocolo para llevar a cabo técnicas de biorremediación”.

Los adsorbentes

Los adsorbentes se usan en las últimas fases de la limpieza del derrame de petróleo. Suelen ser de plástico y recogen el petróleo que llega a la costa o “como la toallita de papel de los derrames de petróleo, brinda el lustre final”, dice Fingas. La norma ASTM F726, Método de prueba para determinar la capacidad de absorción de los adsorbentes, ofrece pautas sobre qué usar ante determinadas circunstancias.

Los desafíos que se vienen

Desde luego que la eficacia de cualquier operación de limpieza depende de la inconstancia del clima y de las corrientes oceánicas, de las propiedades del petróleo en cuestión y del éxito o fracaso de todas las estrategias usadas para tapar las fugas y hacer que el petróleo deje de fluir. Si el derrame de la torre Deepwater Horizon demuestra la importancia de las normas existentes desarrolladas por el Comité F20 de ASTM International sobre sustancias peligrosas y respuesta ante derrames de petróleo, entonces también plantea la pregunta sobre qué otras normas podrían necesitarse para encarar los derrames en lugares que impliquen exigencias técnicas extremas y un acceso difícil.

“En la comunidad, todos tratamos de aplicar las lecciones aprendidas. Podríamos estar retocando ligeramente normas existentes”, dice Potter. “Siempre volvemos a hacer evaluaciones luego de cualquier derrame”.

Fingas apunta al tema del financiamiento de la investigación. “Los organismos de control y las organizaciones dedicadas a la investigación no pueden encarar investigaciones significativas a largo plazo sobre derrames y respuesta ante estos. Siempre estamos luchando para conseguir financiamiento”. Potter está de acuerdo. “Necesitamos que el interés en los derrames de petróleo sea menos conservador y más estable”, dice. “El interés va y viene. El derrame de la torre Deepwater Horizon muestra lo importante que es perseverar. De lo contrario, estas cosas suelen desaparecer del mapa”.

En cuanto al desarrollo de normas, Lane espera que los miembros del Comité F20, que se volverán a reunir en octubre en San Antonio, Texas, pueden llegar a tener ideas nuevas para las normas de seguridad o de otra índole. Y Crickard quiere escuhar de más productores, fabricantes, organismos normativos y usuarios finales. “Mientras más integrantes haya en nuestro comité, mayor será la cantidad de opiniones que tendremos para ayudar a perfeccionar nuestras normas y mejorar enormemente nuestro sistema de respuesta ante un derrame de petróleo”.

Referencias
1. Broder, J. K., y Zeller Jr, Tom, “Gulf Oil Spill Is Bad, but How Bad?” (El derrame de petróleo del Golfo es grave, pero ¿qué tan grave?) New York Times, 5 de mayo de 2010, 
2. Mufson, Steven y Achenbach, Joel, “BP Sticks Tube in Leaking Well” (BP pone un tubo en el pozo con fuga) Washington Post, 17 de mayo de 2010.

Aprenda más sobre las normas de otro comité de ASTM, E47 sobre los efectos biológicos y destino ambiental.

Adele Bassett es escritora independiente y ha cubierto temas que van desde las pandillas juveniles de Colorado hasta los terremotos de Connecticut al tiempo que trabaja para diferentes corporaciones y publicaciones. Tiene una licenciatura en lengua inglesa, una maestría en periodismo y un M.B.A.