La Ley CASA

La importancia de las normas para el futuro seguro de América Latina

Por Stephen Forneris

En octubre del año pasado, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, firmó el proyecto de ley 1646 de la Cámara de Diputados, convirtiéndolo en ley. En esta ley se incluyó una pequeña disposición llamada “Programa para Mejorar la Construcción y las Prácticas de Edificios en Países de América Latina” (Program to Improve Building Construction and Practices in Latin American Countries). Para facilitar las comunicaciones, muchos llaman a ésta la Ley CASA (Codes and Safety for the Americas Act). CASA fue el nombre originalmente colocado en el proyecto de ley cuando el senador Christopher Dodd primero propuso la ley a la legislatura en julio del año 2001.

Se aclaró la intención del proyecto de ley en la declaración del senador Dodd impresa en el registro del Congreso Nacional: “Sr. Presidente, hoy introduzco un proyecto de ley que mejorará la seguridad de la construcción en América Latina, aumentará la eficacia de nuestra ayuda en caso de desastres y, lo que es más importante, salvará vidas.”(1) A Dodd se unieron los senadores Joseph Lieberman y Jeff Sessions y la diputada Rosa Delauro en la Cámara de Diputados.

Para lograr la intención de la Ley CASA, Dodd propuso que el presidente “proporcione fondos … para capacitar arquitectos y contratistas en El Salvador y Ecuador en el uso correcto del código [Códigos y normas de construcción de los EE.UU.]. Al educar a los constructores y al proporcionarles los códigos necesarios para su trabajo en su propio idioma no pasará mucho tiempo antes de que comencemos a ver edificios más seguros en la región y un retorno sobre nuestra inversión.”(1) ASTM International, como una de las organizaciones de códigos y normas mencionadas en la Ley CASA, tiene una oportunidad de desempeñar un rol importante en esta iniciativa, así como en la comunidad en general en América Latina.

La educación es necesaria

Para entender mejor la necesidad de una mayor participación de ASTM en América Latina, miremos un aviso promocional recientemente adoptado por un fabricante de cemento en América Latina. Desde hace bastante tiempo, esta compañía similar a muchas en la región ha usado ASTM como patrón de referencia para la calidad; sin embargo, parece que no entiende bien la misión de ASTM y las normas en general.

Este aviso en cuestión declara que el cemento de la compañía excede en un 25 por ciento las normas de ASTM y que, por lo tanto, se puede usar un 15 por ciento menos de cemento para completar su proyecto. Esta declaración muestra claramente una mala interpretación del propósito de las normas y establece un precedente peligroso para el uso de productos de construcción esenciales.

Este aviso genera muchas preguntas. Primero ¿de qué normas de ASTM están hablando? (Ciertamente, el producto no puede superar todas las normas de ASTM.) Segundo, sabemos que una norma se logra o no se logra. No es un artículo que se puede llevar al banco, negociar y después revender. ¿Cómo se determinó que el producto excedía la norma de ASTM en un 25 por ciento, y porqué podemos, por lo tanto, reducir la cantidad del producto en un 15 por ciento? ¿Quiere decir que si otro fabricante comercializa un cemento que logra sólo un 75 por ciento de una norma de ASTM, necesitamos una cantidad mayor del producto para lograr la norma ASTM? Como podemos ver claramente, hay una falta básica de entendimiento en compañías de América Latina como ésta de lo que es una norma y de cómo se usa.

Proporcionando soluciones

La Ley CASA tiene la intención de proporcionar la educación para profesionales de la construcción sobre lo que son y cómo se usan los códigos y las normas, cómo se establecen, y bajo qué condiciones se pueden aplicar de manera segura. En la construcción hay una variedad de pruebas y normas muy básicas que hay que entender antes de que se pueda comenzar un proyecto bien construido. Como simple ejemplo, considere lo siguiente: un contratista puede usar hormigón premezclado que fue fabricado de acuerdo a la norma ASTM C 94, Especificación para hormigón premezclado (Specification for Ready-Mixed Concrete). Una vez en el sitio, se debe probar y se debe curar muestras de este hormigón de acuerdo a la norma ASTM C 31, Práctica para hacer y curar especimenes de muestras de hormigón en el campo (Practice for Making and Curing Concrete Test Specimens in the Field), para asegurar que el hormigón obtenga la fortaleza correcta del diseño. Finalmente, el contratista puede aplicar al ladrillo revoque de cemento que usa arena fabricada de acuerdo a la norma ASTM C 35, Especificación para agregados inorgánicos para usar en revoque de yeso (Specification for Inorganic Aggregates for Use in Gypsum Plaster).

Si bien hay docenas de otras normas y especificaciones que serán muy útiles en América Latina, el uso correcto de sólo estas tres tendría un profundo impacto en la seguridad de los ciudadanos de estos países en desastres futuros. El uso correcto de la norma C 94 establecería una pauta para la industria de la fabricación en América Latina. El entendimiento de la importancia de esta norma tal vez hasta resultaría en el establecimiento de más instalaciones independientes de prueba que asegurarían al cliente que todos los fabricantes se encuentran en un campo de juego en igualdad de condiciones.

La norma ASTM C 31 se ocupa del curado de muestras antes de que se las pruebe. El uso de muestras de hormigón proporciona el método más eficaz de probar la resistencia del hormigón. Se debe curar correctamente estas muestras antes de poder medir su fortaleza en forma adecuada. La cura del hormigón es un problema enorme en América Latina y es el problema más grande con el que nos encontramos al promover prácticas de construcción seguras. El hormigón se debe curar (quiere decir endurecer o fortalecer) en un ambiente húmedo durante un período especificado de tiempo. El hormigón que se deja al sol y que no se mantiene correctamente humedecido no obtendrá la fortaleza total de su diseño. En efecto, si se lo deja desatendido como en la mayoría de los proyectos en América Latina, el hormigón sólo alcanzará el 50 al 60 por ciento de la fortaleza final de su diseño. Piense en la consecuencia de esto en áreas propensas a terremotos como Ecuador y El Salvador.

La norma C 35 puede ayudar a asegurar la calidad de la arena que se usa en revoques de cemento que se aplique a paredes y techos de los edificios de América Latina. La caída del revoque de cemento es una preocupación crítica si se considera que generalmente se aplica con un espesor de 3 a 4 centímetros (mucho más que lo que es aceptable para los códigos de la construcción de los EE.UU. que especifican 1,5 cm). Una de las causas primordiales de la falla de los revoques y de millones de dólares en reparaciones innecesarias en América Latina es el uso de la arena inadecuada en revoques de cemento.

Beneficios reales

Tal vez sea difícil para alguien que no vive en un ambiente como el de América Latina entender la fuerza estabilizadora que pueden tener los códigos y las normas para productos en una comunidad. La confianza de los consumidores está críticamente relacionada con las normas probadas independientes. Una nación que no tiene un sistema de códigos bien entendidos y controlados se convierte en un ambiente en que “todo vale”, donde todos creen que se les engaña incesantemente.

En el mercado de América Latina se usan a diario avisos engañosos. Un ejemplo de esto que puso en peligro la seguridad pública en una escala masiva ocurrió en 1998. Un fabricante ecuatoriano importante de acero anunció orgullosamente que vendía una barra de acero para refuerzo “antisísmica” certificada por ASTM. Aparte del hecho que esta es una imposibilidad desde el punto de vista de la ingeniería, ASTM no tiene ni una prueba ni una norma para hacer una declaración semejante. El fabricante declaraba que esta nueva barra era más dúctil que otras en el mercado y que eliminaría los daños que podrían ocurrir en un terremoto. Uno solo se puede imaginar lo que pasó con sus ventas en una nación que es proclive a los terremotos. A pesar de que no existe acero antisísmico, el fabricante siguió haciendo esta afirmación errónea durante un tiempo. Afortunadamente se archivó la promoción y se promovieron otras características apropiadas de su producto. Sin embargo ya se había causado el daño.

Hay que hacer mucho en América Latina para que se utilice correctamente los códigos y las normas. La Ley CASA es un buen comienzo. Lo que es importante para ASTM y otras organizaciones nombradas en la Ley CASA es recordar la esencia de la última declaración del senador Dodd, que los beneficios obtenidos de la inversión sólo se verán con el transcurso del tiempo, y en las vidas que se salvaron y en los edificios que se preservaron en terremotos. La Ley CASA se esfuerza por reducir la devastación creada en desastres naturales mediante la educación de profesionales en el mercado de la construcción. El mensaje directo de esta educación es: Utilice un material probado en un método de construcción correcto y el edificio debería desempeñarse de manera predecible en caso de desastre. ASTM desempeñará un papel importante en ayudar a establecer pautas y en la educación para la fabricación y la aplicación de productos de la construcción.

Tal vez en el futuro, cuando los productos fabricados en América Latina cumplan con las normas de ASTM y otras normas se los pueda comenzar a exportar a los EE.UU., proporcionando una expansión de las economías de estas naciones pobres. La Ley CASA tiene una gran importancia para organizaciones como ASTM, pero su importancia es aún mayor para la gente de Ecuador y El Salvador. //

Referencia

(1) Congressional Record, Proceedings and Debates of the 107th Congress, First session, Vol. 147, No. 101, Thursday, July 19, 2001.

Copyright 2003 ASTM

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Stephen Forneris, AIA, NCARB, es un arquitecto en la Ciudad de Nueva York y en Ecuador donde ejerce bajo licencia. Además de diseñar estructuras, Forneris trabajó durante varios años como contratista en Ecuador. Forneris trabajó con el senador Christopher Dodd para introducir la Ley CASA en el Congreso de los EE.UU. para mejorar la educación y la mitigación de desastres en América Latina.