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Septiembre/Octubre 2009
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Cascos seguros

El Subcomité F08 especifica elementos de protección para la cabeza

En la actualidad, la cantidad de personas que practican diferentes deportes y hasta una edad cada vez más avanzada es mayor que nunca. Para muchos de estos deportes (fútbol americano y salto con pértiga, patinaje y ciclismo) existen cascos protectores especialmente diseñados.

Al referirse al diseño de los cascos, los consumidores quieren el más seguro, liviano, elegante y, de ser posible, el más barato. Existen consideraciones de diseño y fabricación, y un mercado lleno de diferentes tipos de cascos. Además, los miembros del Subcomité F08.53 sobre Artículos para la cabeza y cascos advierten que quizás no sea posible ver cumplidos todos nuestros deseos en un único casco.

Este es el telón de fondo tenido en cuenta por el F08.53, parte del Comité F08 de ASTM sobre Equipos e instalaciones deportivas, para desarrollar más de 20 normas para cascos. Los miembros del comité escuchan y tratan las solicitudes de los interesados; analizan y colaboran. Y utilizan los datos resultantes de los esfuerzos voluntarios de los miembros del comité y las instituciones o empresas a las que pertenecen y, en alguno casos, de los esfuerzos subvencionados por los Institutos nacionales de salud.

Cascos y control de la energía

Las normas para cascos se destacan de manera importante porque especifican o realizan pruebas a articulos para la cabeza que protegen el cerebro. Y si se dan impactos en el campo de fútbol americano o de fútbol, por ejemplo, los cascos deben amortiguar el golpe.

Los miembros del Comité F08 sostienen que es una cuestión de control de la energía.

Los expertos en cascos de ASTM explicaron que un casco que funciona suaviza los picos de energía, llamados "g" para abreviar. Los g son la cantidad de gravedad que la tierra ejerce sobre una persona cuando esta se cae. Un g es aceleración igual a la aceleración de la gravedad, aproximadamente 32.2 pies por segundo por cada segundo que dura la caída. Si la persona se golpea la cabeza sin protección contra el pavimento, la lectura de g aumenta de manera directa. Con un casco, los g se controlan y se ven más como una curva de campana protectora, si pudiéramos verlos representados en papel. Así es como el casco le proporciona a la persona los milisegundos necesarios para suavizar el pico y controlar esos g. El casco no solo reparte la duración del impacto, también está pensado para reducir la magnitud de la aceleración lineal de la lesión en la cabeza durante un impacto, según el Dr. Rick Greenwald, miembro del F08.53, presidente de Simbex en Lebanon, New Hampshire y profesor adjunto en la Escuela de ingeniería Thayer del Darthmout College en Hannover, New Hampshire.

Se entiende bien hasta qué punto los cascos están diseñados para evitar lesiones serias. "Los cascos controlan el riesgo de sufrir una lesión cerebral catastrófica que altere las condiciones de vida. En todos los estudios, los cascos demostraron ser de un 80 a un 95% efectivos para prevenir lesiones cerebrales catastróficas"," explicó David Halstead, presidente del Subcomité F08.53, director técnico del Southern Impact Research Center, Rockford de Tennessee, en donde controla todos los aspectos técnicos de las pruebas, y es científico principal en el Instituto de ingeniería para la prevención de lesiones y traumas en la Universidad de Tennessee, Knoxville, Tennessee.

Un casco para cada deporte

Las normas sobre cascos del F08.53 responden a una miríada de estilos de vida activa a través de especificaciones referidas a artículos para la cabeza diseñados para tratar cuestiones específicas de cada deporte.

Los cascos para equitación, diseñados y construidos para jinetes, se prueban contra un yunque que simula un casco de caballo, ya que una patada de este animal puede partir un casco de bicicleta por la mitad. Los cascos para aguas rápidas tienen que amortiguar los golpes de manera que sus usuarios permanezcan conscientes y alerta y puedan nadar hasta un lugar seguro después de una caída. Estos cascos también deben drenar el agua, porque un casco sumergido puede actuar como un balde, llenarse de agua peligrosamente y tirar la cabeza de nuevo hacia el agua y causar lesiones.

Los artículos para la cabeza para el patinaje de velocidad sobre hielo en pista corta presentan un desafío diferente: proteger a los participantes de las cuchillas de los patines de los demás así como de los impactos a alta velocidad contra el hielo o las paredes. La ASTM F1849, Especificación para cascos utilizados en patinaje de velocidad sobre hielo en pista corta (no incluye hockey sobre hielo), trata este desafío con un procedimiento para probar el casco contra un yunque en forma de cuchilla de patín. Las normas para el salto con pértiga enfrentan un desafío totalmente diferente. El espesor de la parte posterior del casco tiene límites establecidos en la F2400, Especificación para cascos utilizados en el salto con pértiga, y que ayudan a evitar que la cabeza del atleta se mueva hacia atrás al aterrizar de espalda luego de saltar una valla.

El entorno del fútbol requiere otro tipo de artículos para la cabeza que protejan contra los impactos típicos de este deporte, pero que a su vez permitan cabecear la pelota. Las pruebas en la ASTM F2439, Especificación para artículos para la cabeza utilizados en el fútbol, están diseñadas para lograr ese resultado. Un casco de ciclismo contiene espuma rígida y a la vez aplastable que se deforma de manera permanente para atenuar la energía del impacto mientras que los cascos para fútbol son multi-impacto. Esto marca una distinción importante entre los cascos: algunos están diseñados para soportar miles de impactos y recuperarse, y otros deben cambiarse luego de un impacto.

Lesiones no catastróficas en la cabeza

Los miembros del Comité F08 hablan de "personalizar" los cascos para ajustarlos a los diferentes peligros que presentan una variedad de deportes y actividades. Uno de los peligros al que más atención e investigación se dedica en estos días es la conmoción cerebral, más específicamente la lesión cerebral traumática leve.

Durante siglos se han mantenido discusiones académicas y populares sobre la definición de conmoción cerebral y otra lesiones cerebrales. Incluso, se sostiene que Hipócrates, a quien debe su nombre el juramento médico, dio su opinión acerca de lo que se entiende por una lesión en la cabeza digna de atención. En el pasado más reciente, la definición de conmoción cerebral ha variado de leve a mortal.

Recientemente el término lesión cerebral traumática leve, LCTL, ha comenzado a utilizarse en referencia a traumatismos cerebrales con efectos mucho menos graves que los que ponen en riesgo la vida. La LCTL distingue la lesión umbral de la complicación que pone en riesgo la vida de manera más inmediata. Debido a que se denominan lesiones cerebrales traumáticas "leves", resulta sencillo considerarlas menores, pero aún así, en pocas ocasiones son de carácter menor y nunca son menores para quien las padece. Cualquier lesión cerebral debe ser tomada con seriedad.

Está bien establecido que repetidas lesiones cerebrales traumáticas leves pueden causar complicaciones y ramificaciones duraderas. Los síntomas acumulativos tal como la irritabilidad, los cambios en el lenguaje y la pérdida de habilidades motoras pueden no manifestarse con la primera lesión o durante un largo tiempo.

En la actualidad, los miembros del F08.53 están particularmente interesados en entender como pueden establecerse normas para cascos que protejan contra las lesiones no catastróficas como las LCTL. Durante los últimos cinco años, han aumentado las investigaciones sobre este tema y se ha debatido mucho sobre las LCTL.

"Es importante evitar la ocurrencia de la primera LCTL", explicó Halstead. Y, con respecto al efecto acumulativo de las LCTL repetidas, agregó que: "si se puede prevenir otro impacto y dar tiempo al cerebro de curarse, se puede volver el reloj a cero, por decirlo de algún modo". Este tiempo que se le da al cerebro para volver a su funcionamiento normal sin agresiones adicionales, puede reducir el riesgo de múltiples LCTL, pero debe dársele al cerebro este tiempo para curarse. El desafío es que cualquier casco destinado a controlar una LCTL puede no ser igual al casco que controlaría una lesión catastrófica.

En el caso del fútbol americano, las lesiones catastróficas ya no son frecuentes, debido a más de 40 años de investigación y desarrollo y la implementación de normas y reglas. En el transcurso de las últimas décadas, las asociaciones de fútbol americano, incluida la National Football League (Liga nacional de fútbol americano), han aumentado su interés por el estudio de la lesiones no catastróficas. Su desafío ha sido cómo medir las LCTL en un mundo competitivo en el que los entrenadores y los jugadores quizás no saben cuando un jugador ha resultado lesionado o no desea salir del juego o ni siquiera admite que se ha lesionado.

Desde 2004, Greenwald ha liderado un equipo de investigación, que incluye miembros del Comité F08, para estudiar los efectos de los impactos en la cabeza en el fútbol americano y otros tipos de impactos. Durante las prácticas y los juegos, unos sensores y una conexión de radio en el casco monitorean las aceleraciones de la cabeza (no del casco) en todas las direcciones para capturar el lugar y duración del impacto. Se monitorean tanto el historial de exposición a los impactos del jugador como el historial de la magnitud de los impactos. Esta misma técnica está comenzando a ser utilizada para estudiar la frecuencia y gravedad de las lesiones en la cabeza en las áreas recreativas de juegos para niños pequeños, según Greenwald.

El equipo de investigación ha registrado más de un millón de puntos de datos en jugadores de fútbol americano y hockey. "Estamos ansiosos por utilizar los datos analizados para comprender mejor esta lesión importante y determinar la mejor manera de incorporar la investigación en futuras repeticiones de las normas de ASTM", explicó Greenwald. Una vez que puede establecerse un nivel g que está relacionado estrechamente con la incidencia del diagnóstico de la LCTL, puede desarrollarse una prueba apropiada para cascos con el fin de utilizarla en diferentes laboratorios. Es importante no adelantarse a los acontecimientos, según Greenwald. "Tenemos que someter la norma a debate y necesitamos los datos de la investigación para respaldarla".

Invitación a participar

El Subcomité F08.53 da la bienvenida a quienes quieran participar en la revisión en curso de sus normas y la de sus dos normas propuestas sobre cascos para deportes acuáticos recreativos no motorizados y rotulación de artículos para la cabeza.

Para obtener más información, ponerse en contacto con David Halstead de Southern Impact Research Center (teléfono: 865-523-1622) o Christine Sierk, ASTM (teléfono: 610-832-9728).

 

Andrea Smith ha trabajado más de 15 años como escritora de relaciones públicas para centros académicos médicos. También se ha desempeñado como escritora y correctora en diarios y revistas. Obtuvo una licenciatura en inglés en la Barnard College y vive en Devon, Pennsylvania.