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Noviembre/Diciembre 2008
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Normas para el peritaje de documentos cuestionados

Preparación de peritos en documentoscopía para el sistema judicial del siglo XXI

Este documento presenta el modo en que las normas creadas para el peritaje de documentos forenses han ayudado a los analistas en su trabajo diario en los casos y en los tribunales. El peritaje de documentos cuestionados se ha practicado desde la creación misma de la escritura y los tribunales de los Estados Unidos han utilizado esta rama de la ciencia forense durante más de un siglo.

Un fallo judicial de 1993, Daubert v. Merrel Dow Pharmaceuticals, Inc.,1 creó cinco factores no excluyentes para ser utilizados como lista de verificación para ayudar a los jueces a determinar si los métodos científicos de los peritos eran confiables. Destinados a simplificar el proceso de admisión de testigos expertos, los cinco factores pronto se utilizaron como método para descalificar a los expertos forenses mediante un procedimiento tribunalicio conocido en muchos ámbitos legales como el desafío Daubert. Uno de lo cinco factores, que los jueces citan a menudo, es "La existencia y conservación de normas que controlan la operación de la técnica." El Comité E30 de ASTM International sobre Ciencias Forenses y las normas creadas por sus miembros2 han sido de vital importancia como ayuda a los peritos en documentología forense para manejar estos desafíos y mantener una disciplina forense valiosa y necesaria en los tribunales.

BREVE HISTORIA DE LA GRAFOLOGÍA EN LOS LITIGIOS EN EE.UU.

Traída del sistema judicial británico, la documentoscopía ha sido admitida siempre en las cortes de los Estados Unidos. A comienzos del siglo XX, dos hechos ayudaron a posicionar la documentoscopia como recurso importante en los litigios. El primero fue un estatuto de 1913 de los EE.UU.3 que permitió aceptar ejemplares de escritura conocida en la corte como medio de comparación. Y el segundo fue el fallo de 1923 en Frye v. United States4 que indicaba que, para ser admitido como testimonio, un principio científico debe haber ganado aceptación general en el ámbito específico al que pertenece. La regla Frye o la norma Frye, como se hizo conocida, sentó precedente para el testimonio de peritos durante 52 años y sigue siendo aún el punto de referencia para muchos tribunales federales, estatales y municipales en los Estados Unidos. Los fallos judiciales de este tipo y los juicios de alto perfil fortalecieron la importancia del peritaje de documentos cuestionados como una disciplina forense necesaria. Algunos juicios resonantes incluyen el asesinato de Bobby Franks en 1924,5 el secuestro en 1932 de Charles August Lindbergh Jr.,6 y el secuestro en 1956 de Peter Weinberger de un mes de edad.

BREVE HISTORIA DEL E30 Y EL E30.02

El Comité E30 sobre Ciencias forenses fue creado en 1970, y para ese entonces solo contaba con unos pocos miembros. La primeras reuniones tenían un marco formal, pero su actitud era relajada, los peritos discutían temas importantes, proponían ideas y decidían los métodos que algún día deberían transformarse en normas. La primera norma creada por el E30 fue la E444, Descripciones del alcance del trabajo relacionado con los peritos en análisis de documentos, que fue aprobada en 1972.

Desde aquellos primeros días, el E30 ha crecido e incluye ahora seis subcomités:

  • E30.01 Criminalística,
  • E30.02 sobre Documentos cuestionados,
  • E30.05 sobre Ingeniería,
  • E30.11 sobre Normas para la ciencia forense interdisciplinaria
  • E30.12 sobre Evidencia digital y multimedia, y
  • E30.92 sobre Terminología

Actualmente, el subcomité de documentos cuestionados tiene 231 miembros y 18 normas activas bajo su designación.

Si bien inicialmente se crearon para establecer metodologías firmes, promover las mejores prácticas y avanzar en el campo de los documentos cuestionados, las normas de ASTM se tornaron aún más importantes cuando la confiabilidad científica de la documentoscopía fue cuestionada por algunas críticas y cambios en la admisibilidad del testimonio de peritos.

En primer lugar, las críticas.

LAS CRÍTICAS

En 1989, un artículo de la Pennsylvania Law Review7 escrito por tres profesores de derecho creó serias dudas sobre la confiabilidad del peritaje de documentos cuestionados. Si bien los críticos no tenían formación en ciencias forenses ni capacitación formal, en su evaluación destacaban puntos inteligentes y hacían preguntas nunca antes tratadas por los peritos en análisis de documentos. En pocas palabras, los críticos sostenían que la validez del análisis de documentos cuestionados nunca había sido probada, que no existían estudios de validez en la bibliografía académica y que el derecho no había requerido nunca al campo de la documentación demostrar su pericia. Los críticos citaban cuatro estudios de la década del 80,8-11uno de la del 7012 y otro de la década del 30.13

Si bien ninguno de los estudios fue diseñado con fines de validación y tenían muchos defectos y fallas, tal como admitieron los críticos mismos, seguían siendo el meollo de la evidencia. La mayoría de los peritos en análisis de documentos prestaron poca atención al artículo de 1989. Debido a que los autores no tenían formación en la ciencia forense, tenían poca práctica y ningún conocimiento técnico en el campo, no se los consideró una amenaza ni se los tomó en serio. No se sabrá nunca si el artículo de la Pennsylvania Law Review hubiera causado por sí solo algún impacto en el ámbito de los documentos cuestionados, pero un fallo judicial histórico cuatro años después agitó al mundo forense entero, y el análisis de documentos forense sería uno de los primeros en sufrir el nuevo desafío.

EL DESAFÍO DAUBERT

Con la promulgación de las Reglas federales de evidencia en 1975, se obtuvo un punto de vista más liberal para admitir las declaraciones de los peritos.14 Las reglas estaban relacionadas con la declaración de peritos y conferían al tribunal mayor libertad que en el pasado para determinar si se admitía la declaración de un perito y si su testimonio ayudaría en la investigación del caso. Ahora la cuestión estaba en decidir a qué norma adherirse, si la regla Frye o las más abiertas y menos conservadoras Reglas federales de evidencia. La respuesta llegó después de transcurridas poco menos de dos décadas con un fallo en un caso en 1993 en Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals, Inc.15 En ese fallo, el juez tenía asignada la función de guardián, y debía excluir toda disciplina científica que no fuera válida como testimonio en la corte. El fallo añadió cuatro factores, no exhaustivos, que los jueces debían considerar al evaluar la admisibilidad de la evidencia científica además de la aceptación general de la Frye. La cuatro factores son:

  • Si una teoría o técnica puede ser o ha sido probada;
  • Si la teoría o técnica ha sido sujeta a revisión de pares y ha sido publicada;
  • Si existe un índice de error conocido o potencial; y
  • Si existen normas que controlen la operación de la técnica.

Los nuevos factores tenían la intención de dar a los jueces más libertad en la decisión de permitir el testimonio de un perito o no, pero, en una curiosa inversión de su uso, se utilizaron como método para intentar excluir el testimonio de los científicos forenses, cuya práctica posiblemente se consideraba no apta para los tiempos del mundo legal. Daubert se transformó ahora en una prueba de cada técnica de la ciencia forense utilizada y aceptada previamente durante más de 50 años en los tribunales estadounidenses.

Dos casos más extenderían el marco iniciado por Daubert. US v Starzecpyzel16 en 1995 y Kumho Tire Company v. Carmichael17 en 1999. En pocas palabras, el caso Starzecpyzel declaró que los factores Daubert no correspondían a los documentos cuestionados porque la documentoscopía se basa en conocimiento técnico y no científico, asimilando la profesión a la de los prácticos de puerto en una reprimenda sarcástica referida a la incapacidad de cumplir con los factores Dabuert en este primer desafío. En Kumho se inició la terminología de la Regla Federal 702 de modo que se incluyera el testimonio del perito experto en el conocimiento científico, técnico y otro conocimiento especializado.

Ningún examinador de documentos formado declararía que sus prácticas o metodologías no eran sólidas o que su capacidad de distinguir escrituras no fuera confiable. Sin embargo, en ese entonces, la investigación empírica era mínima y muchas prácticas se basaban en experiencias anecdóticas. No se llevaban índices de error y solo existían unas pocas normas. Esta falta de preparación y la falta de voluntad de algunos abogados de tomar los desafíos Daubert en serio derivaron en fallos judiciales desalentadores. Utilizando a Daubert como arma, intentar limitar o excluir muchas áreas del testimonio de los peritos se transformó en una estrategia común de defensa.

ALGUNAS PRIMERAS PÉRDIDAS

El primer intento exitoso de excluir de los testimonios a un examinador de documentos ocurrió en US. v. Timothy James Mc Veigh18 en 1997. En Mc Veigh, la corte decidió que el examinador de documentos no podría atestiguar porque la validez del campo de los documentos cuestionados no había sido probada empíricamente. Durante el juicio, la parte acusadora decidió no utilizar la evidencia escrita, pero la decisión de excluir al examinador fue advertida por todos. El seudo éxito en este caso lanzó una letanía de desafíos Daubert en los que la defensa intentaba excluir el testimonio sobre los documentos cuestionados del juicio e impedir al experto en documentos dar su opinión. Otros fallos desalentadores para el ámbito de los documentos forenses incluyen US v. Kent Rutherford19 y US v. Chan Ian Saelee.20

En Rutherford el perito en documentos pudo destacar similitudes y diferencias halladas en la evidencia, pero no pudo dar testimonio de un dictamen. En Saelee, el tribunal excluyó al examinador de documentos de la atestiguación indicando que " el Gobierno no ha cumplido con su carga de establecer que el testimonio del experto emitido en este caso es admisible conforme a Regla 702." Estas exclusiones fueron el llamado a la acción para la comunidad de los documentos y ayudó a activar la investigación necesaria que resultaría beneficiosa así como a promover una mejor organización y materiales para los abogados involucrados en estos desafíos. El mayor beneficio fue la necesidad de normalizar todas las metodologías y prácticas de examinación utilizadas en el campo de los documentos cuestionados.

ECHAR LA BOLA A RODAR

Desafortunadamente, después de finalizada la E444, el Comité E30 estuvo en letargo durante aproximadamente 17 años, y no se redactaron nuevas guías hasta esta reactivación en 1989. Para la fecha del juicio McVeigh en 1997, el Subcomité E30.02 tenía cinco normas bajo su designación. Eran la antes mencionada E444, así como la E1422, Guía para los métodos de prueba para la comparación forense de tinta para escritura, la E1658 Terminología para expresar las conclusiones de los examinadores forenses de documentos, E 1732, Terminología referida a la ciencia forense, y la E1789, Guía para la identificación de tinta para escritura.

Hacía falta redactar más normas para defender el campo. Debido a que la redacción de una norma es una tarea ardua, el proceso de redacción de las normas requeridas fue lento. Alrededor de 1997, el FBI de EE.UU. creó una organización llamada The Technical Working Group for Document Examination (grupo de trabajo técnico para la examinación de documentos) o TWGDOC. Este grupo estaba integrado por varios laboratorios y su propósito era acelerar la redacción de las normas para documentos cuestionados. Algunos años más tarde, el Grupo de trabajo técnico cambiaría a Grupo de trabajo científico y, si bien cualquiera puede redactar una norma, las pautas escritas por el SWGDOC suman casi todas las normas publicadas en la actualidad.

LAS NORMAS DE ASTM AYUDAN A MARCAR LA DIFERENCIA EN LA CORTE

El campo de los documentos cuestionados dio grandes pasos en investigación y publicaciones para vencer los desafíos Daubert en la corte. De igual importancia son las normas publicadas a través de ASTM International. Ningún examinador de documentos enfrenta un desafío Daubert sin tener una lista de las normas de ASTM. Mucho examinadores llevan una lista de las normas consigo cada vez que van a dar testimonio.

Desde aquellas primeras derrotas, los examinadores de documentos se han unido y han sumado una serie de victorias en la arena del desafío Daubert, y las normas de ASTM han contribuido en gran medida con esas victorias. No existe duda de que las normas han tenido un fuerte impacto sobre los fallos judiciales. A continuación aparece una lista de los fallos, las transcripciones y las respuestas del gobierno en las que estuvo involucrada ASTM.

Fallos de la Corte de Apelaciones

1. US v. Chris Rutland and Barbara Grams, (3rd Cir., 2004), Crim. No. 02-494(DRD).*

2. US v. Prime, 02-30375, (9th Cir.2004), D.C. No. CR-01-00310-RSL.*

3. Fallos de Corte de Distrito (exclusión Daubert denegada)

4. US v. Hanner (3rd Cir June 2007) HW, Pr Pro, TW

5. US v. Stephen Yagman (9th Cir May 2007). *

6. US v. Weiss (10th Cir, April 2007), Criminal Case No. 05cr00179LTB

7. US v. Ferguson (6th Cir, Aug 2004), Case No. 3:03cr019.*

8. US v. Pirchesky (11th Cir, Aug 2004) Case No. 01-608-CR-SEITZ.*

9. US v. Jeffrey H. Feingold (9th Cir, April 2004), CR 02-0976-PHX-SMM.*

10. US v. William E. Lecroy, Jr., (11th Cir, January 2004), Criminal Indictment No. 2:02-CR-038).*

11. EE.UU. v. Janet Thornton, 10° cir., Wichita, KS (Ene. 2003).*

12. US v. Gricco, 2002 WL 746037 (3rd Cir. 2002).*

13. US v. Broten, (2nd Cir. 2002), NY, Case No. 01-CR-411 (DNH).*

14 US v. Lindsey, US District (9th Circ.2002), CR No. 00-00482DAE.*

15 U.S. vs. Terry Kirby, (11th Cir., 2001),1:01-CR-642, US District Court, Georgia. El juez presentó su fallo el 5/10/02. Fallo basado en parte de US. v. Gricco.*

Fallo de tribunal estatal

1. State of Nevada vs. Warren, Tracy Morrell, (2004) County No. 02F15712X, Metro No. 020828-0764, audiencia Daubert.

Fallos de Corte de Distrito (conclusión excluida)

1. US v. Hidalgo, Phoenix, AZ, US Dist., CR-01-1011-PHX-FJM (2002). *

Estos casos por sí solos son un verdadero testimonio del impacto que ASTM ha tenido en el campo de los documentos cuestionados. Pero las normas han hecho más que solo ayudar en el litigio.

LAS NORMAS DE ASTM AYUDAN A MARCAR LA DIFERENCIA FUERA DE LA CORTE

El American Board of Forensic Document Examiners es el principal ente certificador en el campo de la examinación de documentos cuestionados. Creado en 1977 como medio de ayudar para identificar examinadores de documentos forenses calificados, el ABFDE tiene más de 120 miembros y diplomados de todos los laboratorios penales federales incluyendo el Servicio Secreto de los Estados Unidos, el FBI, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el Servicio de impuestos internos, el Servicio de inspección postal de los EE.UU, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos y el Laboratorio de investigación criminalística del ejército de los EE.UU.

El ABFDE también tiene diplomados del sector privado de la examinación de documentos, además de laboratorios criminalísticos estatales y municipales. Como primer ente certificador , el ABFDE busca servir el interés común y mantener un alto nivel de calidad. Para mantenerlo, el ABFDE ha buscado voluntariamente lograr la acreditación a través del Forensic Specialties Accreditation Board, Inc., y la publicación de las normas ASTM ha hecho posible este proceso. Creado en 2000, el FSAB se formó para evaluar el modo en que los diversos entes certificadores estaban otorgando sus certificaciones. Un objetivo primario del FSAB es "monitorear la calidad y la uniformidad de la entrega de credenciales a especialistas forenses por parte de los diversos entes forenses."

Para obtener la acreditación de la FSAB, un ente certificador debe presentar una solicitud muy extensa. La solicitud contiene una lista de criterios que deben cumplirse antes de ser otorgada la acreditación. Uno de los requerimientos en la sección 5.3.3 se refiere a la capacitación y dice:

Para las especialidades forenses en las que el conocimiento y la competencia están en su mayoría basados en la experiencia, esta debe lograrse principalmente mediante un programa de capacitación formal que involucre una amplia revisión de pares. Nota: un programa de capacitación formal es aquel que tiene una lista previamente definida de temas de capacitación y es dictado por una o más personas con conocimientos en estas áreas. Deben estar disponibles la naturaleza del programa de capacitación, las fechas de las capacitaciones dictadas y el nombre de cada una de las personas a cargo del entrenamiento. En el caso de las capacitaciones realizadas hace muchos años y cuyos registros no están disponibles, debería contarse con una lista de las capacitaciones realizadas y sus equivalencias, aún si no ocurrieron en períodos contiguos. La capacitación debe poder verificarse. En las especializaciones forenses, no se considera capacitación primaria la correspondencia ni la asistencia a conferencias. Para la capacitación basada en las habilidades, debe estar documentada la identidad y calificaciones del capacitador.

Afortunadamente, la normas E2388 de ASTM, Guía para los requerimientos mínimos de capacitación de examinadores de documentos forenses, trata este requerimiento. Esta puede ser una sección dentro de una larga lista criterios, pero, si no fuera por la E2388, la acreditación no habría sido posible.

EN CONCLUSIÓN

El mundo del derecho es un mundo dinámico que cambia constantemente, y tiene sentada en medio a la ciencia forense. Los cambios antes descritos desafiaron al campo de la examinación de documentos cuestionados de un modo en que nunca antes había ocurrido. Mediante el trabajo arduo y la unión, los examinadores de documentos superaron los malos tiempos y perseveraron. Las victorias, sin embargo, no hubieran podido ser logradas sin la ayuda del proceso de desarrollo de normas de ASTM International. Contar con normas para consolidar procedimientos y fusionar metodologías es una gran herramienta para solidificar la confiabilidad de una disciplina forense.

La 18 normas publicadas redactadas por el Subcomité E30.02 dan crédito al campo de los documentos cuestionados y brindan armas para defenderse de los ataques en la corte. Ya sea en un análisis de tinta o la examinación de una escritura, los examinadores de documentos pueden sentirse confiados al enfrentarse al desafío Daubert, sabiendo que uno de los factores Daubert, "si existen normas que controlen la operación de la técnica," ya no es un factor válido.

El autor desea agradecer a las siguientes personas:

Mary Fitzgerald, Bill Riordan, Karen Runyon, Kirsten Singer, Kathleen Storer y Peter Tytel.

Referencias

1 Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals, Inc., 113 S. Ct. 2786 (1993)

2 Para consultar las normas de ASTM a las que se hace referencia, visite el sitio web de ASTM, www.astm.org.

3 Estatuto de Estados Unidos de 1913, Capítulo 79

4 Frye v. U.S., 293 F 1013 (D.C. Cir. 1923)

5 Illinois v. Nathan Leopold y Richard Loeb

6 The State of New Jersey v. Bruno Richard Hauptman

7 University of Pennsylvania Law Review, “Exorcism of Ignorance as a Proxy for Rational Knowledge: The Lessons of Handwriting Identification “Expertise”, D. Michael Risinger, Mark P. Denbeaux & Michael J. Saks. 1989.

8 Collaborative Testing Services, Inc., Programa de pruebas de laboratorio criminalístico, Rep. Nro. 84-7, Análisis de documentos cuestionados (1984)

9 Collaborative Testing Services, Inc., Programa de pruebas de laboratorio criminalístico, Rep. Nro. 85-8, Análisis de documentos cuestionados (1985)

10 Collaborative Testing Services, Inc., Programa de pruebas de laboratorio criminalístico, Rep. Nro. 86-5, Análisis de documentos cuestionados (1986)

11 Collaborative Testing Services, Inc., Programa de pruebas de laboratorio criminalístico, Rep. Nro. 87-5, Análisis de documentos cuestionados (1987)

12 J. Peterson, E. Fabricant & K. Field, Programa de investigación de pruebas de aptitud de laboratorios criminalísticos: Informe Final 181-83, 194, 236-37 (1978)

13 Inbau, Identificación de escritura de testigo lego, 34 Ill. L. Rev. 433 (1939)

14 FRE 702-706

15 Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals, Inc., 113 S. Ct. 2786 (1993)

16 US v. Starzecpyzel, 880 F.Supp 1027 (S.D.N.Y. 1995)

17 Kumho Tire Company v. Carmichael (97-1709) 526 U.S. 137 (1999)

18 United States v. Timothy McVeigh, No. 96-CR-68

19 United States v. Rutherford, (8th Cir. 2000), 8:99CR120, US DistCt, 8th Cir.

20 United States v. Saelee, (9th Cir. 2001), NO. A01-0084 CR (HRH)

Rigo Vargas es analista forense de documentos en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, Servicio de impuestos internos, en Chicago, Illinois. Ha trabajado en el campo de la examinación de documentos durante 10 años. Entre sus obligaciones están la examinación de caligrafía, de la escritura marcada en una hoja que estaba debajo de la hoja en la que se escribió, de tintas, de fibras de papel, de documentos mecanografiados, de documentos enviados por fax, de documentos impresos, etc., y testifica en los tribunales como experto. Vargas es el presidente del Subcomité E30.02.