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Mayo/Junio 2009
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Vida nueva para los plásticos

Normas para plásticos biodegradables y bioderivados

En el pasado, la botella plástica de la que bebíamos mientras hacíamos ejercicio físico y el recipiente plástico en el que colocábamos el sándwich de mantequilla de maní y mermelada para el almuerzo de nuestros hijos pasaban a ser parte de los muertos vivos una vez que los descartábamos, y permanecían intactos durante años, incluso décadas, después de ser llevados por el camión desde nuestro bote de basura para ser enterrados en el relleno sanitario más próximo.

Con el aumento de la conciencia ambiental en el mundo, los residuos de plásticos de larga vida se han tornado cada vez menos aceptables y los fabricantes han explorado alternativas para los plásticos derivados del petróleo, los gobiernos han aumentado sus requerimientos de eliminación y los consumidores han invertido su dinero allí donde están sus ideales.

En la actualidad, no sólo el fin de la vida de los plásticos es un tema, ahora su inicio también está cobrando una importancia muy seria. Los plásticos bioderivados (plásticos y productos hechos a partir de materias primas biológicas en contraposición a las materias primas del petróleo y los fósiles) se están ofreciendo en el mercado como propuestas para reducir la huella de carbono de los plásticos.

Las normas de la ASTM han avanzado al mismo ritmo, en particular el Subcomité D20.96 sobre Plásticos y productos bioderivados ambientalmente degradables, parte del Comité D20 sobre Plásticos.

La cuestión de fin de la vida

"El fin de la vida de los plásticos ha sido siempre un asunto de interés", indicó el presidente del subcomité D20.96, Dr. Ramani Narayan, profesor universitario distinguido del Departamento de Ingeniería Química y Ciencias de los Materiales de la Michigan State University (Universidad estatal de Michigan) en East Lansing, Michigan. "Las normas tienen un impacto importante... y permiten al mercado desarrollar productos que pueden corroborarse con datos científicos".

Narayan es miembro fundador del subcomité, que se creó en 1990. "En ese entonces, las normas eran muy necesarias", explicó el profesor, cuya tesis doctoral en la Universidad de Bombay versó sobre biopolímeros. "Éste sigue siendo aún un campo de tecnología emergente", destacó Narayan, y agregó que alrededor del 5 por ciento del total de los plásticos que se utilizan en la actualidad son de base biológica o biodegradables.

Pero la exigencia existe. Las empresas están haciendo mayores inversiones en plásticos bioderivados y biodegradables y los gobiernos nacionales están exigiendo más a los fabricantes en una puja por reducir la huella de carbono y mejorar las opciones de eliminación ambientalmente renovables al final de la vida.

El Subcomité D20.96 ha respondido a esta demanda y en la actualidad el grupo es responsable de 25 normas. Esas normas cubren temas tales como los ensayos de exposición a la intemperie de plásticos biodegradables, envejecimiento por calor de los plásticos, biodegradación anaeróbica de materiales plásticos en condiciones de digestión anaeróbica con alto contenido de sólidos y la biodegradación aeróbica en el suelo de materiales plásticos o materiales de plástico residuales luego del compostaje.

El subcomité también está desarrollando normas que tratan temas tales como la biodegradación de los materiales plásticos en el ambiente marino mediante incubaciones en acuarios de sistema abierto y la degradación aeróbica y biodegradación anaeróbica de materiales plásticos en condiciones de relleno sanitario biorreactor acelerado.

Muy requeridas

Las tres normas más importantes desarrolladas por el Subcomité D20.96 son la D6400 y la D6868 para plásticos biodegradables y la D6866 para determinar el contenido bioderivado.

La D6400, Especificación para plásticos compostables, una de las normas más requeridas del Comité D20, abarca los plásticos y productos fabricados con plástico que están diseñados para ser compostados en instalaciones de compostaje municipales e industriales de gestión profesional. La D6400 se centra en parte en la posibilidad de que dichos materiales se desintegren y se biodegraden con rapidez y seguridad a un ritmo satisfactorio.

La D6868, Especificación para plásticos biodegradables utilizados como revestimiento en papel y otros sustratos compostables, cubre los requerimientos para la rotulación de materiales y productos que tengan una película o revestimiento plástico unido a sus componentes compostables cuando el producto en su totalidad está diseñado para ser compostado en instalaciones de compostaje municipales o industriales.

La D6866, Métodos de prueba para determinar el contenido de bioderivados en muestras sólidas, líquidas y gaseosas utilizando análisis de radiocarbono, es un método de prueba estándar para determinar el contenido de bioderivados en plásticos bioderivados. El programa BioPreferred del gobierno de los EE.UU., que ordena la compra de productos bioderivados, hace referencia a la norma D6866 como la norma que debe utilizarse para informar el contenido de bioderivados en productos bioderivados, según Narayan. Los plásticos y productos bioderivados son aquellos en los que el carbono proviene de fuentes biológicas en contraposición a las materias primas del petróleo/fósiles.

"Las ASTM D6400 y D6868 son la base para la certificación de que los productos son "compostables" en instalaciones de gestión profesional", explicó Steven Mojo, director ejecutivo del Biodegradable Products Institute (Instituto de productos biodegradables y BPI por sus siglas en inglés) de la ciudad de Nueva York y miembro de larga data del D20.96. "Se pretende que todos sean compostados con restos de alimentos para crear una corrección útil para el suelo: abono orgánico" El BPI, desde que se publicara por primera vez la D6400 en 1999, ha aplicado las normas del D20.96 para certificar artículos tales como tazas plásticas, cubiertos y bolsas, artículos de papel revestidos en plástico e incluso elementos de vajilla para servicios alimenticios derivados del bagazo o caña de azúcar.

Aplicación internacional

Según Narayan y el BPI, las multinacionales y las empresas más pequeñas y organizaciones de todo el mundo han aplicado estas normas, incluidas BASF, DuPont, Nature Works LLC, Metabolix-ADM (Archer Daniels Midland) y Mitsubishi Chemical Corp. Otras son:

  • Plantic Technologies Limited de Australia, un fabricante de polímeros derivados del almidón para embalaje y otras aplicaciones, utilizó la norma D6400 en la fabricación de sistemas de embalaje plástico biodegradable.
  • El estado de California ha hecho referencia tanto a la D6400 como a la D6868 en sus reglamentos de rotulación, exigiendo que todo producto que pretenda ser biodegradable cumpla con esas normas, según Narayan y Mojo. Estas normas también son reconocidas por los vendedores minoristas importantes, por ejemplo Wal-Mart, para justificar la colocación del rótulo de compostable, según Mojo
  • Braskem, una empresa petroquímica con sede en Brasil, ha utilizado la D6866 en su fabricación de biopolietileno a partir de materia prima de caña de azúcar en lugar de petróleo.
  • La empresa Loftex USA con sede en la ciudad de Nueva York presentó una percha biodegradable fabricada con un polímero derivado del almidón de maíz y producida según las especificaciones de la D6400.
  • StalkMarket, con sede en Portland, Oregon, lanzó su primer sistema de taza y tapa para líquidos calientes de plástico marca Ingeo, derivado de plantas y compostable, certificado por BPI, que cumple con los requerimientos de compostaje del BPI y las normas de la ASTM. Los plásticos derivados de plantas marca Ingeo provienen de NatureWorks LLC, una joint-venture entre Cargill, con sus oficinas centrales en las afueras de Minneapolis, Minnesotta y Teijin Limited de Japón.

La empresa de productos para el consumidor más grande del mundo, Procter & Gamble ubicada en Cincinnati, Ohio, se ha comprometido con el D20.96 desde comienzos de los 90. Charles A. Pettigrew, científico principal de la organización de microbiología global de P & G y miembro del D20.96 desde 1992, declaró con respecto a la participación de su empresa en el subcomité: "La empresa estaba investigando el desarrollo de materiales compostables para pañales. Debido a que necesitábamos utilizar plásticos biodegradables, necesitábamos estar representados en el subcomité D20.96".

Pettigrew agregó que últimamente, el D20.96 ha resultado de más valor para P&G por sus materiales bioderivados y sostenibles. Esto incluye los materiales de poliéster bioderivado y biodegradable de tecnología Nodax de P&G, recientemente vendida, que son un sistema de polímeros alternativo que reemplaza elementos tales como el polietileno y el polipropileno. 

De la cuna a la tumba y de nuevo al comienzo

"El concepto de sostenibilidad es muy complejo. Básicamente, implica estudiar los materiales desde la cuna a la tumba a la cuna", explicó Pettigrew, quien destacó a su vez que las normas del D20.96 han ayudado a su organización en la exploración de alternativas a los sistemas de polímeros derivados del petróleo. "Lo que nos dan el D20.96 y la ASTM son una manera de definir esta nueva industria. Nos dan igualdad de condiciones para que las empresas evalúen y caractericen y definan estos polímeros. Y nos permiten entender con claridad los beneficios ambientales".

Hoy, el D20.96 tiene 115 miembros de Australia, Canadá, China, Alemania, Italia, Japón, Rumania, el Reino Unido y los Estados Unidos. El subcomité, que se reúne dos veces al año en abril y en noviembre, incluye empresas que tienen un enfoque ecológico, instituciones académicas, laboratorios y organizaciones del gobierno, incluidos el ejército y las fuerza aérea de los Estados Unidos y el Estado de Delaware.

Reunión e información de contacto

Para obtener más información sobre el grupo y sus actividades, póngase en contacto con el Dr. Ramani Narayan de la Michigan State University (Universidad Estatal de Michigan), East Lansing, Michigan. (teléfono: 517-719-7163,), o con Brynn Murphy, gerente de personal del D20 (teléfono: 610-832-9640).

 

Patricia Quigley es una periodista y relacionista pública premiada que ha escrito para publicaciones locales, regionales, nacionales e internacionales. Reside en el sur de Nueva Jersey, en donde obtuvo su licenciatura en comunicación y su maestría en redacción de Rowan University.