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Mayo/Junio 2008
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De la tierra al motor

El biocombustible, Zimbabue y las normas de la ASTM International

Basado en un informe escrito por Gerald Chiwozva de la Asociación de Normas de Zimbabue

En Zimbabue, las normas de la ASTM International brindan un marco que contribuye a la independencia energética del país como también a una mejor calidad de vida del país africano.

Jatropha SeedLas fuentes de energía renovable vienen recibiendo una atención generalizada especialmente en la búsqueda de desarrollo sustentable y otros factores medioambientales. En Zimbabue, esa búsqueda incluye responder a los mandatos del Protocolo de Kioto por medio de la inversión en tecnologías más ecológicas que ayudarán a reducir las emisiones de carbono y dominarán los efectos no deseados del cambio climático y el calentamiento global. Por consiguiente, la política del gobierno pasó del uso de combustibles fósiles convencionales tradicionales —diésel y productos y lubricantes derivados del petróleo— a biocombustibles como el biodiésel y combustibles a base de etanol.

Además, Zimbabue, como otros tantos países africanos, ha padecido un grave déficit energético y cualquier intento para encarar este problema es bien recibido por los funcionarios responsables de formular políticas de ese tipo, como el Ministerio de Ciencia y Tecnología, las instituciones dedicadas a la investigación y las universidades. Hay estudios que pronostican que el biodiésel tiene el potencial de aportar alrededor del 30 por ciento de las necesidades de combustible del país y la producción de biodiésel contribuirá al desarrollo sustentable, la creación de empleo y la reducción de la pobreza en Zimbabue y África.

Mientras trabaja para atenuar la escasez energética y buscar tecnologías que no perjudiquen al medio ambiente para la explotación de energía, Zimbabue se ha concentrado mucho en cultivar Jatropha curcas, una planta oleaginosa perenne. Desde 2002, el país ha desplegado un exhaustivo programa para promover la investigación sobre el biodiésel que se fabrica con el aceite de las semillas de las plantas de jatrofa que crecen en la zona, con la orientación de las normas de la ASTM International.

La jatrofa, una materia prima para el biodiésel

La jatrofa es un género integrado por aproximadamente 175 suculentas, arbustos y árboles de hoja perenne de la familia de las euforbiáceas, originario de África, América del Norte y el Caribe. La planta, resistente a la sequía, puede tolerar las condiciones de estrés causadas por el alto porcentaje de humedad que prevalecen en la mayoría de las regiones del país y crece bien en varios tipos de suelo, incluso en zonas marginales, eriales y suelos que no sirven para los cultivos agrícolas. Como la jatrofa da semillas durante 30 años, resulta una materia prima sustentable para la producción de biodiésel.

Para intentar potenciar la economía de las comunidades locales, el gobierno asociado a algunas organizaciones no gubernamentales generó iniciativas que alientan a los agricultores de subsistencia rural a cultivar comercialmente plantas de jatrofa. El proyecto tuvo buena acogida en las comunidades locales y ha recibido un gran espaldarazo de grupos como World Vision de Zimbabue y países vecinos.

La siembra de jatrofa para la producción de biodiésel ha pasado a ser un negocio viable en Zimbabue y, en otros lugares, iniciativas similares han logrado una aprobación generalizada. Por ejemplo, se plantaron 41.044 hectáreas de jatrofa en Suazilandia, Zambia, Madagascar y Malaui. En Suazilandia, se sembraron 9.244 hectáreas, de las cuales 1.227 son plantaciones manejadas y otras 8.017 están destinadas a la producción por contrato; mientras que en Zambia, las plantaciones manejadas cubren 2.411 hectáreas y la producción por contrato, 20.760 hectáreas. Los cultivos han ayudado a reducir los niveles de pobreza y mejorar el empleo rural con la creación de miles de puestos de trabajo.

El Comité de Combustibles de Zimbabue

En Zimbabue, la extracción de laboratorio de biodiésel de la jatrofa comenzó en un instituto politécnico local y enseguida se detectó la necesidad de contar con normas para calificar el rendimiento. Para encarar esta necesidad, el Comité Técnico CH 20 de la Asociación de Normas de Zimbabue dedicado a productos y lubricantes derivados del petróleo amplió su alcance para incluir el biodiésel.

El Comité Técnico CH 20 se reunió por primera vez en 2006, oportunidad en que acordó adoptar la norma D6751 de la ASTM, especificación para las existencias de combinaciones de combustible biodiésel (B100) para los combustibles de destilación intermedia, que se encuentra bajo la jurisdicción del Comité D02 sobre productos y lubricantes derivados del petróleo. Luego de analizar la norma, que cita varios métodos de prueba de la ASTM, europeos y UOP, se dio a conocer un importante proyecto para comercializar la producción de biodiésel.

El Comité Técnico CH 20 debe desarrollar normas nacionales para las mezclas de biodiésel B2 a la B20. Luego de verificar satisfactoriamente el rendimiento de las mezclas, el comité desarrolló una especificación para el combustible biodiésel, B100. El comité está integrado por representantes de círculos académicos, la industria automotriz, distribuidores y vendedores de petróleo, fabricantes de biodiésel, sindicatos de agricultores, organismos gubernamentales y la Asociación de Normas de Zimbabue y ha adoptado más de 20 normas de la ASTM International.

El proyecto del biodiésel exige que se investigue exhaustivamente para calificar las mezclas de biodiésel fabricado con jatrofa porque las especificaciones que ofrece la norma D 6751 de la ASTM, que usa soja como materia prima, pueden ser total o parcialmente diferentes a las especificaciones para la jatrofa. Hay un equipo de investigación dedicado a estudiar todos estos factores.

Las normas de la ASTM y la producción zimbabuense de etanol

La producción de etanol es otro de los terrenos en donde las normas de la ASTM International marcan una diferencia. En Zimbabue, una mezcla de etanol combinada con nafta ha sido una de las fuentes tradicionales de combustible para motores. En un momento, el combustible, con un 13 por ciento de mezcla, era la única gasolina que se conseguía en Zimbabue.

El país tiene la capacidad de extraer etanol de la caña de azúcar, un cultivo que se siembra comúnmente en el bajo veld (meseta de escasa pluviosidad). Aquí, varias normas de la ASTM (consulte el recuadro) son de uso corriente.

Por ejemplo, en 1975, Triangle Limited, una empresa privada, decidió usar excedentes de melaza de hasta 40.000 toneladas de azúcar para la producción de etanol. La fábrica, que comenzó a producir en 1979, funcionó durante más de 18 años con efectos beneficiosos para el medio ambiente, transmisión de experiencia y adaptación tecnológica antes de que la pusieran fuera de servicio. Se está tratando de volver a ponerla en funcionamiento.

Ahora y hacia el futuro

Por medio de su programa de memorándum de entendimiento, la ASTM International fomenta la participación de grupos de interesados antes marginados en el proceso de desarrollo de normas mediante la participación activa, o por medios electrónicos, en comités y subcomités técnicos de interés nacional. La Asociación de Normas de Zimbabue, socia de un memorándum de entendimiento desde 2002, promueve la participación de expertos zimbabuenses en las actividades para desarrollar normas de la ASTM. Además, bajo el Programa de intercambio de expertos en normas de la ASTM International, un representante zimbabuense visitará la ASTM más adelante este año para aprender más sobre el proceso de desarrollo de normas.

Si bien hay mucho por hacer en Zimbabue en relación a la normalización y el mejoramiento de la infraestructura del país, el CH 20 está avanzando con planes de investigación y producción del etanol y las normas de la ASTM International ayudarán a guiar la innovación, establecerán las tendencias tecnológicas y brindarán acceso al mercado.