Una guía de normas
El Comité E55 dirige la elaboración de productos farmacéuticos
Por Kessel Nelson
En 2008, el total de las ventas de los productos farmacéuticos en los EE. UU. ascendió a $189.000 millones aproximadamente, mientras que las ventas mundiales superaron los $288.000 millones. La U.S. Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Drogas de los EE. UU, FDA, por sus siglas en inglés) aprobó cerca de 100 solicitudes de inscripción de fármacos nuevos y se calculó que los gastos en investigación y desarrollo de productos farmacéuticos llegaron a los $65.200 millones.1,2
En cuanto a la fabricación de productos farmacéuticos, una industria cuyos productos pueden significar literalmente la diferencia entre la vida y la muerte, la calidad y la eficacia son temas fundamentales. El Comité E55 de la ASTM International sobre fabricación de productos farmacéuticos está trabajando para ayudar a aumentar el nivel actual de calidad y eficacia mediante la introducción de normas para la industria de la fabricación de productos farmacéuticos.
“Estamos elaborando una guía de normas, un fundamento sobre el cual las empresas podrán basarse”, dice David Radspinner, presidente del Subcomité E55.03 sobre normas generales para productos farmacéuticos y jefe de comercialización de la unidad de negocios de Bioprocesamiento de Thermo Fisher Scientific Inc., con sede en Logan, Utah. “Contar con normas internacionales para la fabricación ayudará a ahorrar dinero, simplificar las tareas, obtener uniformidad y permitir mayor previsibilidad durante las auditorías”, dice Radspinner.
Mediante la promoción de la uniformidad, la simplicidad y el consentimiento, las normas del Comité E55 ayudarán a hacer más eficiente el proceso de fabricación de productos farmacéuticos y a garantizar la calidad de productos que podrían llegar a salvar vidas. El trabajo empieza con un trío de normas publicado por el comité:
- La E2476, método para el manejo de riesgos en la medida en que tenga un impacto sobre el diseño y el desarrollo de procesos para la fabricación de productos farmacéuticos;
- La E2500, guía para la especificación, el diseño y la verificación de sistemas y equipos de fabricación de productos farmacéuticos y biofarmacéuticos; y
- La E2503, método para la calificación de equipos de disolución de cesta y paleta.
Se trata de tecnología analítica de procesos
Las normas del Comité E55 son una ampliación de la Iniciativa sobre la Tecnología Analítica de Procesos (PAT, siglas en inglés de Process Analytical Technology), un programa desarrollado por la FDA para poner a punto los procesos de fabricación de productos farmacéuticos.
“La palabra analítica de la sigla PAT se usa muchísimo para abarcar análisis químicos, físicos, microbiológicos, matemáticos y de riesgo realizados en forma integrada”, dice el Dr. Chris Watts, líder de equipo de normas y tecnología de la Office of Pharmaceutical Science (Oficina de Ciencia Farmacéutica) del Center for Drug Evaluation and Research (Centro para la Evaluación e Investigación de Fármacos) de la FDA, ubicada en Silver Spring, Maryland. “En términos sencillos, la PAT se basa en la idea de que la calidad no puede evaluarse en un producto —debería venir incorporada, incluida mediante el diseño. Luego de la publicación de las pautas de la PAT, reconocimos la necesidad de contar con recomendaciones más específicas para las empresas que desearan implementar las pautas. Ahí es donde la ASTM y el Comité E55 entraron en escena".
Las normas
La última norma que elaboró el Comité E55, la E2476, persigue un propósito claro: identificar y eliminar riesgos en la etapa más temprana del proceso de fabricación, durante su diseño inicial. “Ésta es una norma muy oportuna”, dice el Dr. Duncan Low, presidente del Subcomité E55.01 sobre administración de sistemas de PAT y director ejecutivo científico de Amgen, ubicada en Thousand Oaks, California. “Les servirá a las empresas que estén incorporando el manejo de riesgos en sus iniciativas en pos de la calidad incorporada mediante el diseño".
Como la norma E2476, la E2500 se concentra en el riesgo. En realidad, la E2500 se anuncia como la representación de un “nuevo paradigma” en normas. “El cambio de paradigma está en el enfoque que se basa en los riesgos para la especificación de equipos”, dice Radspinner. “En el enfoque ‘clásico’, se mira a cada equipo de la misma manera, usando un protocolo estándar relacionado con ese equipo sin tener en cuenta el producto final. Pero, el enfoque basado en los riesgos plantea que si mi equipo se usa de una manera específica entonces debería calificarlo según ese uso específico y tratar los riesgos a los que mi proceso esté expuesto según ese uso específico”.
“La norma E2500 resultó ser una norma exitosa e importante”, dice el Dr. Bruce Davis, presidente de Bruce Davis Consulting, con sede en Surrey, Reino Unido, y miembro de la junta de directores de la International Society for Pharmaceutical Engineering (Sociedad Internacional para la Ingeniería Farmacéutica). “Aplica principios que se basan en la ciencia y en los riesgos y que están respaldados por buenas prácticas de ingeniería”, dice. “La norma aclara lo que es esencial para garantizar la calidad del producto”.
La tercera norma, la E2503, se refiere específicamente a los equipos de ensayo mecánico que usan los fabricantes de comprimidos. ¿Qué tan puras son mis pastillas? ¿Su dosificación es constante? ¿Qué tan rápido y bien se disuelven? ¿Cómo pueden afectar los cambios en mi proceso éstas y otras propiedades? ¿Cómo pruebo mi producto con precisión para sacarme estas dudas? Éstas son las preguntas que trata la norma E2503.
“Durante los ensayos, se deben tener en cuenta muchas variables —configuración de los equipos, métodos de prueba, etc. — y la sensibilidad de cada producto será diferente ante esas variables”, dice la Dra. Lucinda Buhse, directora de la División de Análisis de Productos Farmacéuticos de la FDA, con sede en Silver Spring, Maryland. “Identificar y minimizar las variables provocadas por los equipos y los métodos de prueba ayudará a estar más seguros de que los datos que surjan son una idea exacta de las propiedades del producto y no una función del proceso de ensayo o del equipo”.
Como beneficio extra, el cumplimiento de esta norma también debería redundar en menores costos, menciona Buhse. La obtención de resultados de prueba más precisos implica repetir menos ensayos, descartar menos partidas “buenas” debido a datos de ensayos erróneos y que menos partidas “malas” superen los controles de calidad.
Si bien cada norma es una entidad diferente, funcionan bien cuando se las combina, destaca Radspinner. “Si deseara fabricar un producto con la forma de un comprimido, empezaría usando la norma E2476 para concebir un proceso de fabricación que responda preguntas como ‘¿Cuáles son los atributos fundamentales de mi producto? ¿Para qué fue diseñado? ¿Cómo diseño mi proceso para reducir el riesgo?’”, dice. “Luego, consultaría la norma E2500 para determinar qué equipo necesito exactamente y cómo debería configurarlo y probarlo para que mi producto final tenga todas las propiedades que quiero. Por último, cuando los comprimidos estén listos, usaría la norma E2503 para cerciorarme de que el proceso de ensayo fue válido y así saber cuando pruebe el producto si podré estar seguro de que los datos que obtenga sean lo más precisos posible”.
Cambios en la industria
Tanto Radspinner como Low han observado mucho interés en las normas del Comité E55.
“Queda manifiesto en la cantidad de personas que solicitan copias de la norma como en la cantidad de gente que las cita durante congresos, presentaciones, reuniones, etc.”, dice Radspinner.
“Mis colegas europeos vienen teniendo un gran interés y representantes de la AEEM (Agencia Europea de Evaluación de los Medicamentos), el equivalente europeo de la FDA, han concurrido a las reuniones del Comité E55”, observa Low.
Ambos también coincidieron en que por más que se haya creado un gran interés, pasará bastante tiempo hasta que se logre que estas normas se apliquen de lleno.
“Si bien hay muchas empresas importantes que usan las normas como base para sus maniobras, todavía es demasiado pronto para decir que ya hubo mejoras definitivas en la fabricación de los productos farmacéuticos”, dice Low. “Como el desarrollo de un producto farmacéutico lleva entre 10 y 15 años, el resultado de los cambios en el proceso tal vez no sea rápido para ponerse de manifiesto. Sin embargo, no hay dudas de que las normas del Comité E55 facilitarán la adopción de cambios, que a su vez permitirán lograr mejor calidad y eficacia en la fabricación”.
Davis coincide, “No es fácil brindar pruebas cuantitativas, pero las normas parecen haber ayudado a brindar mayor calidad y, por lo tanto, mayor eficacia”.
Low cree que el uso de las normas también dejará la puerta abierta para lograr más beneficios, como el desarrollo de nuevas tecnologías de fabricación. “La industria farmacéutica integró rápidamente nuevos métodos para desarrollar y crear fármacos, pero, en comparación, su capacidad para desarrollar tecnología de fabricación más moderna quedó a la retaguardia”, dice. “Creo que el trabajo del Comité E55 alentará la implementación de nuevas tecnologías que a su vez concederán mayor eficacia aún.”
Otro posible beneficio sería una mayor confianza en la toma de decisiones, destaca Radspinner. “Si las empresas siguen estas normas, obtendrán el beneficio extra de saber que si alguna vez tuviesen que defender sus acciones ante un organismo normativo, éstas están respaldadas por una norma internacional aceptada”.
En desarrollo
“Esto es tan sólo el comienzo para las normas del Comité E55”, dice Davis. “Hay varias normas previstas que todavía se encuentran en la etapa de desarrollo”.
Una de esas normas que está en marcha es la WK5935, comprensión de los procesos relacionados con la fabricación y el control de los productos farmacéuticos. Esta norma arrancará sobre los protocolos de la PAT y alentará a tomar enfoque integral para la comprensión de los procesos. “¿Por qué suceden o no cosas en un proceso?”, dice Radspinner. “Cuando se termine, esta norma desafiará a las empresas a que examinen los conceptos que respaldan sus procesos y los obligará a mirar más allá del enfoque básico para abordar el desarrollo de productos. Lo cual no quiere decir que las empresas no comprendan sus procesos, sino que les brindará un método normalizado para que puedan pensar en lo que necesitan saber sobre su proceso y qué tendrían que hacer para juntar esa información”.
Tradicionalmente, los productos farmacéuticos se fabricaban en partidas, pero el cambio hacia el proceso continuo debería redundar en mayor eficacia en la fabricación, señaló Low. “En principio, debería funcionar”, dice, “pero, en la práctica, hay problemas sobre cómo debería implementarse”.
La norma WK9192, guía para la aplicación de tecnología de proceso continuo para la fabricación de productos farmacéuticos, tratará de resolver esos problemas ayudándoles a las empresas a identificar y neutralizar cualquier problema que pueda surgir en la transición hacia el proceso continuo sin perjudicar su producto final.
Más información
Para obtener más información, el Comité E55 y sus normas, ingrese a la página electrónica de la ASTM, www.astm.org, o comuníquese con Pat Picariello, director de operaciones de desarrollo de la ASTM International (teléfono: 610-832-9720).
Referencias
1. Investigación y fabricantes farmacéuticos de Estados Unidos (PhRMA, por sus siglas en inglés). PhRMA Annual Membership Survey, 2009 (Encuesta anual de miembros de PhRMa, 2009).
2. Center for Drug Evaluation and Research (Centro para la Evaluación e Investigación de Fármacos) de la FDA de los EE. UU. FDA Approved Drugs (Fármacos aprobados por la FDA). Disponible en: http://www.accessdata.fda.gov/scripts/cder/drugsatfda/index.cfm?fuseaction=Reports.ReportsMenu
Kessel Nelson es un escritor independiente cuya obra ha aparecido en publicaciones nacionales e internacionales que cubre temas que abarcan desde arte hasta energía y esquizofrenia. Tiene una licenciatura en historia de la Universidad de Pennsilvania y reparte su tiempo entre Filadelfia y la ciudad de Nueva York