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Detrás de toda gran tendencia industrial...
En la década de los 90, uno de los primeros temas de esta revista para los que conseguí artículos se refería al trabajo del Comité D02 sobre Productos y lubricantes de petróleo. Aquellos fueron mis tiempos de escritora y editora para SN, y una de mis tareas anuales era asumir el rol de jefa de redacción de un ejemplar. Tuve la suerte de que me tocara el timón en junio de 1994, para una edición sobre petróleo. En ese ejemplar prevalecía la normalización del D02 para la gasolina reformulada, una forma de combustión más limpia de la gasolina convencional, que ha sido solicitada para la venta desde 1995 en ciudades con alta contaminación de ozono a nivel de suelo.
En los 13 años transcurridos desde entonces, la necesidad de combustibles cada vez más limpios se ha convertido en una emergencia, no sólo ya en la conciencia de las industrias de combustibles fósiles sino en la del público en general. En la actualidad, existe una cantidad casi mareante de fuentes alternativas de combustible que están siendo normalizadas por el Comité D02. Los combustibles biodiesel fabricados a partir de aceites de soja, colza y palma están surgiendo en laboratorios en todo el mundo, y diversas mezclas están siendo normalizadas por el Subcomité D02.E0 sobre Combustibles para quemador, para motores diesel y para turbinas de gas que no sean de aviones y marinos. El etanol, que fuera durante mucho tiempo un diluyente de la gasolina y un potenciador del octanaje, goza de una nueva imagen pública en los Estados Unidos, después de haber sido destacado en al menos dos de los últimos discursos del Estado de la Unión y está destinado a tener una función más importante aún en los tanques de gasolina en todo el mundo.
La industria del combustible para aviones también está buscando un futuro con combustión más limpia, explorando los combustibles creados mediante procesos químicos que utilizan el gas natural, el carbón y cualquier material a base de carbono incluidos los cultivos. En su artículo, Gregory Hemighaus describe la síntesis de Fischer-Tropsch, que permite a los científicos convertir estas fuentes de carbono en combustible para jets. En Johannesburgo, Sudáfrica, todos los aviones comerciales que pasan por el aeropuerto se cargan con combustible para aviones basado en carbón creado por el método FT. Ya están disponibles en el mercado los combustibles sintéticos y diesel alternativos, y el Comité D02 también lidera esta tendencia en cuanto a desarrollo de estándares.
La portada de aquella edición de junio de 1994 mostraba una bomba de petróleo extrayendo combustibles fósiles de la tierra. Ahora, en 2007, la imagen de los combustibles que impulsan automóviles, camiones y aviones muestra una nueva promesa, una en la que el peligro que representan para el medio ambiente está siendo mitigado mediante la aplicación de la ciencia al problema de mantener nuestro ambiente natural lo más limpio posible. Detrás de toda gran tendencia industrial está la normalización, y el Comité D02 respalda ésta en gran medida.
Maryann Gorman
Jefa de Redacción
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